ON THE CONCEPT OF THE FACE, REGARDING THE SON OF GOD


CRÍTICA

La verdad es que se hace difícil hablar sobre esta obra. Muy difícil. Desde la maestría hasta la tomadura de pelo hay veces que existe sólo una delgada línea que atravesar, y este ON THE CONCEPT OF THE FACE, REGARDING THE SON OF GOD de Romeo Castellucci esta muy cerca de cruzarla. Muestra es la indecisión de la gente para aplaudir nada más acabar el espectáculo, con un Sergio Scarlatella con cara de circunstancia al salir a saludar. Un cara que fue cambiando a una amplia sonrisa cuando desapareció el miedo de ser abucheado al seguir aplaudiendo el público (dos veces más tuvieron que salir al escenario).

Sin duda Castellucci y su Socìetas Raffaello Sanzio quieren provocar. El que fuera uno de los enfants terribles del teatro europeo sigue intentando despertar el asombro del público por todos los medios. Y en este caso lo consigue mediante una representación hiperrealista (aunque falsamente naturalista) de la decadencia humana, en la figura de un padre, un anciano enfermo de disentería, y un hijo que durante 30 minutos en tiempo real no hace más que limpiar la mierda de su padre hasta caer en la desesperación.

La dureza viene dada tanto por lo incómodo de la situación, ya que para potenciar el efecto la obra ataca incluso al olfato del espectador (ahí se agradece que sólo dure 40 minutos), como por la tristeza que se deriva de ella. Una tristeza que los dos actores protagonistas comparten con el público de una manera escalofriante. El propio Gianni Plazzi, que interpreta al padre anciano, confiesa que más de una vez las lágrimas que se ven escena son lágrimas reales debido a que él mismo ha vivido esa situación.

Este cuadro cotidiano que queremos olvidar del día a día de mucha gente se ve acompañado de otro cuadro, una enorme representación de un cristo pintado por el renacentista Antonello de Messina, que se mantiene durante toda la obra al fondo de la escena. En palabras del propio director, la escena consta de dos ejes: el del espectador con el cristo, que observa y es observado, y el eje de la acción padre-hijo, que causa perturbaciones en el eje anterior, provocando así que algunos espectadores incluso hayan preguntado al director si la imagen del cristo es un vídeo, porque parece que su cara, su gesto, se transforma a lo largo de la representación. Es un acierto en realidad el haber escogido este retrato, ya que su misterioso gesto se puede interpretar de mil maneras posibles: triste, amable, sonriente o inquisidor, todo depende del estado de ánimo del que esté observando.

Castellucci nos presenta una dura, muy dura, imagen de la decadencia humana así como del sacrificio y de una inmensa ternura. La de un padre lloroso que no puede controlar ya ni su cuerpo y la de un hijo entregado a su cuidado. La imagen de un hijo que intenta restar importancia a una situación por la que su padre, superado por la impotencia, no hace más que pedir un perdón desesperado y culpable. Hasta que la situación les sobrepasa a los dos, y lo que era un retrato realista se convierte en un experimento sonoro y visual con el protagonismo absoluto de ese retrato del cristo de Antonello di Messina, que va mutando y resquebrajándose con misteriosas figuras humanas que se deslizan devtrás de él, hasta que aparecen las luminosas palabras YOU ARE MY SHEPHERD con un misterioso NOT que aparece sin esperarlo junto al ARE.

Es inevitable la asociación de esta estampa cotidiana que se nos relata durante la obra con el sacrificio de cristo, y la mierda chorreante (siento ser tan explícito, pero es que es así) con la sangre derramada para el perdón de los pecados. De ahí cada uno que saque sus conclusiones. Para algunos puede ser una obra completamente atea y para otros una obra esperanzadora con su base en el sentimiento religioso. De hecho ese final con la frase plantea la duda misma de la religión: ¿Tú eres mi pastor o tú no eres mi pastor? La aceptación total o el rechazo total. Ese NOT es la inclusión de la duda dentro de la religiosidad, la duda que parte de que la fe es algo increíble, el creer en algo que no se puede ver. ¿El hijo besa la imagen del cristo al final o le mancha a él también como se han tenido que manchar ellos? Ni siquiera Castellucci responde a estas preguntas, que cada espectador deberá responder por sí mismo.

 FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA

ON THE CONCEPT OF THE FACE, REGARDING THE SON OF GOD

País: Italia         Duración aproximada: 40 minutos (sin intermedio)

Concepción y puesta en escena: ROMEO CASTELLUCCI Música original: SCOTT GIBBONS Intérpretes: GIANNI PLAZZI, SERGIO SCARLATELLA, DARIO BOLDRINI Y VITO MATERA Asistente de escenografía: GIACOMO STRADA Diseño de objetos: ISTVAN ZIMMERMANN Y GIOVANNA AMOROSO Técnico de sonido: MATTEO BRAGLIA Y MARCO CANALI Atrezzo: MARZIA DALFINI   – ESTRENO EN ESPAÑA –

TEATROS DEL CANAL

Fecha a la que alude la crítica:

13/05/2011


Photo by Klaus Lefebvre

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