EN LA VIDA TODO ES VERDAD Y TODO MENTIRA, un Calderón animal


 

CRÍTICA

Verdad y mentira. Certeza y duda. Realidad o ilusión. “En la vida todo es verdad y todo mentira” nos transporta a un mundo salvaje y mágico, en el que Focas, el emperador de Constantinopla vuelve a Trinacria (Sicilia) para buscar a dos jóvenes. Uno, su hijo. El otro, el hijo de su enemigo Mauricio, a quien mató y usurpó el trono. Cuál será la sorpresa de Focas al encontrar a los dos jóvenes que han sido criados juntos como hermanos por el anciano Astolfo, que no quiere desvelar cuál es cuál para evitar la muerte del heredero del antiguo patriarca.

Calderón elabora un drama repleto de dudas e ilusiones, en el que también participa la magia en la figura de Lisipo, un hechicero que elabora un plan para que Focas pueda distinguir a su heredero de su enemigo de sangre. El amor también estará presente por parte de Cintia y Libia, que descubren en los dos salvajes unos seres ante los que se sienten iremediablemente atraidas. La historia, una ficción repleta de dinamismo y tensión, atrapa desde el momento en el que aparecen los dos falsos hermanos y no se permite dejar libre al espectador hasta que cae el telón.

Ernesto Caballero ha conseguido dotar de una fisicidad magnífica a los versos del dramaturgo, con un trabajo actoral sobresaliente en una apuesta muy inteligente y efectiva en la que el componente salvaje y animal tiene gran protagonismo. Desde la forma de moverse del elenco hasta el mismo vestuario (maravilloso, en una base de blanco y negro de pieles y plumas), todo recuerda a un mundo salvaje. Los protagonistas se mueven como animales, y hasta en ocasiones miembros del coro se transforman en diferentes seres, ciervos, perros… según corresponda  la escena, en un juego corporal fantástico que aporta sin duda un plus al texto, que ya de por sí es una maravilla olvidada de Calderón durante más de un siglo sin representarse. Asimismo la comprensión de la historia es cristalina, a pesar de lo que pueda parecer en un principio. Pero en cuanto se sientan las bases de la trama, no hay ningún problema de seguimiento. Algo a lo que ayuda también el reparto de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, compacto y con perfectas dicción y entonación, entre los que destacan Ramón Barea, con una presencia bestial (personificando casi a un oso) como el emperador Focas, el por un lado desvalido pero también valiente Heraclio de Iñaki Rikarte, o la atractiva y segura Cintia de Carmen del Valle. Así como como hay que destacar la labor del coro, que además de una gran trabajo físico tienen momentos musicales muy conseguidos. Porque además la música es otro elemento capital en esta puesta en escena, hasta viendo a los músicos en escena a partir de determinado momento en el que este elemento es parte integrante de la historia.

Por último, destacar también una atmosférica iluminación de Paco Ariza y una escenografía sencilla de José Luis Raymond, conplementándose con el vestuario logra momentos realmente conseguidos, por ejemplo el juego de contrastes al pasar a ese blanco de los elementos que aparecen en escena en la parte del palacio imaginario. Y hay que repetir un bravo por ese vestuario maravillosamente animal de Curt Allan Wilmer, con el que juegan los personajes y que ayuda sobremanera a la definición de los caracteres.

“En la vida todo es verdad y todo mentira” podría decirse que es un espectáculo total, que dispone de los suficientes aciertos, no sólo para los amantes del teatro clásico, sino para todo el público en general. Con profundidad a nivel temática y poder de reflexión, un texto que es una maravilla y maestría y originalidad en la puesta en escena. Para disfrutar con una historia llena de dudas y salir con la certeza de que se ha asistido a un espectáculo que, sin duda, merece la pena ver.

 

 

Foto: Ceferino López

 

FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA

En la vida todo es verdad y todo mentira, de Pedro Calderón de la Barca
Versión: Ernesto Caballero
Director de escena: Ernesto Caballero
Escenografía: José Luis Raymond
Vestuario, utilería y caracterización: Curt Allen Wilmer
Intérpretes: Carmen del Valle, Ramón Barea, Karina Garantivá, José Luis Esteban, Iñaki Rikarte, Jorge Machín, Paco Ochoa, Jorge Lasanta, Jesús Barranco, Carles Moreu, Miranda Gas, Sandra Arpa, Diana Bermejo, Marta Aledo, Georgina de Yebra, Borja Luna, Paco Déniz
Lugar de representación: Teatro Pavón. Madrid

 

Fecha de la representación a la que alude la crítica:

01/02/2012

 

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