LA LOBA, protagonizada por Nuria Espert


La loba
Foto: David Ruano

Para leer la crítica sobre el espectáculo “La loba” que se representa en el Teatro María Guerrero de Madrid, remito a mi reseña publicada en la web de cultura NOTODO.COM, que se puede encontrar en el siguiente link:

http://www.notodo.com/escena/teatro_contemporaneo/3486_la_loba_teatro_mara_guerrero_madrid.html

Nuria Espert interpreta a La loba en el Teatro María Guerrero

Regina Hubbard (o Nuria Espert) baja las escaleras del salón de su espectacular mansión. Por un momento pasea la mirada a su alrededor, con porte de dueña y señora que es de todo y todos (como veremos posteriormente). Al momento una de las paredes se hace traslúcida y vemos el comedor con el resto de los protagonistas de la La Loba, la obra de Lillian Hellman que Gerardo Vera ha llevado a las tablas del Teatro María Guerrero de Madrid. Un inicio simbólico y eficaz para la historia de una familia de avariciosos personajes en la Alabama de 1900. Regina y sus dos hermanos, Ben y Oscar, consiguen un trato con un empresario de Chicago para construir una fábrica textil en la localidad donde la familia explota sus campos de algodón. Lo que les hará inmensamente ricos. Para ello necesitan invertir un capital del que los dos hermanos varones disponen sin problema pero que la hermana mayor debe pedir a su marido, lo que desatará el conflicto. Los tres hermanos Hubbard y Leo, el insoportable hijo de Oscar, son The little foxes (Los pequeños zorros), título original de la obra de Hellman. Una manada de seres despiadados dispuestos a todo para medrar y conseguir sus deseos de poder y riqueza. La función nos presenta a otros tantos personajes positivos (la hija y el marido de Regina, su cuñada y la sirvienta negra), pero completamente dominados por la oscuridad y avaricia de sus oponentes.

Gerardo Vera pone en pie otro espectáculo típicamente americano pero a la vez universal, como hizo hace poco con Agosto (uno de los grandes montajes de la temporada), aunque sin llegar a la maestría de éste. Con un único escenario, una puesta en escena clásica (con puntos cinematográficos como las proyecciones en los cambios de escena), y apoyada por una efectiva ambientación y un gran vestuario que permite a los personajes instalarse completamente en ese comienzo de siglo XX del sur americano, Vera nos sumerge en esta historia en la que un capitalismo galopante sustituye al régimen eslcavista anterior, con resultados igual de nefastos. El texto de Lillian Hellman arremete de forma brutal contra un sistema que incita a devorarse los unos a los otros. Y como tal esta adaptación mantiene su fuerza. Pero no llegar a convertirse en una obra redonda. El espectáculo es tremendamente sólido, pero no llega a emocionar del todo. No juega a su favor tampoco el recuerdo de la impresionante película de William Wyler protagonizada por Bette Davis, inolvidable en el personaje. La loba, Regina Hubbard, es un regalo para una actriz, y Bette Davis nos lo incrustó en la retina para siempre. Aunque aquí tenemos a otro monstruo de la interpretación patria para intentar hacernos olvidar a la legendaria actriz de Hollywood. Cosa que consigue, aunque sólo parcialmente. Porque uno de los factores que impide a  La lobaconvertirse en la obra magna que debería ser es precisamente la elección de la Espert como eje central del espectáculo, que no se corresponde con la edad del personaje ideado por Hellman para su obra. Regina Hubbard en el texto original tiene 40 años y la Espert está más cerca de doblar ese número que de acercarse, lo que fuerza a modificar la edad de otros de los personajes. Como el de su hija Alexandra, que debería tener diecisiete años pero es interpretado por Carmen Conesa (de cincuenta años). No estoy hablando de las interpretaciones, que en el caso de Conesa es maravillosa (de lo mejor de la función), contenida, tierna y matizada. Sino de ciertos comportamientos de los personajes que por este desfase provocan extrañeza en el espectador. Aunque esto también resulta curioso, ya que lo que en el texto original es completamente plausible (como la motivación de Regina: escapar de ese ambiente pueblerino e instalarse en Chicago, donde llevará la vida que siempre ha deseado), aquí se transforma en algo más cercano a una obsesión malsana, ya que la protagonista no tiene edad para realmente poder aprovechar ese cambio de vida. La Espert aporta así a este personaje (ya de por sí todo un dechado de virtudes) una desesperación y maldad que superan la avaricia para convertirse en algo cercano a una psicopatía. Y hay que reconocer que (con sus característicos recursos y forma de hacer que a unos encantará y a otros pondrán de los nervios) crea un potente personaje que los seguidores de la actriz apreciarán enormemente. El resto del reparto crea también grandes personajes, con especial mención, además de la ya citada Carmen Conesa, para un inmenso Víctor Valverde, que interpreta a James, el marido enfermo de Regina, que llena de forma espectacular el escenario con su voz y presencia. Y también para Jeannine Mestre, que crea otra entrañable caracterización como Birdie, la esposa de Oscar, una tierna flor aristócrata del sur con buen corazón aplastada por la inquina de la familia Hubbard. Una maldad la de esta familia que se expande por todos sitios, como dice Ben (un Hector Colomé que por cierto consigue llegar a que se le odie profundamente, todo sea dicho, así que bravo por él también): El mundo está lleno de Hubbards. Tal vez no se llamen como ellos, pero sin duda tienen los mismo intereses y es prácticamente imposible detenerles. Cuidado. Los zorros se encuentran allá donde mires.

La loba
+ INFO

 

Nombre del montaje: La loba

Disciplina: teatro contemporáneo

Director: Gerardo Vera

Autor: Lillian Hellman

Adaptaci�n: Ernesto Caballero

Reparto: Nuria Espert, Héctor Colomé, Carmen Conesa, Ricardo Joven, Paco Lahoz, Markos Marín, Jeannine Mestre, Víctor Valverde, Ileana Wilson

Escenografía: Gerardo Vera
Vestuario: Franca Squarciapino
Iluminación: Juan Gómez-Cornejo
Música y diseño de sonido: Luis Miguel Cobo
Videoescena: Alvaro Luna
Coproducción: Centro Dramático Nacional y Juanjo Seoane Producciones

D�nde: Teatro María Guerrero

Direcci�n: Tamayo y Baus, 4. Madrid

Hasta: 10.06

Horario: De martes a sábado 20.30h. Domingos 19.30h.

Precio: De 11 a 18 €. Día del espectador 50% descuento

Venta de entradas: www.ticketmaster.es

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