DE NOCHE JUSTO ANTES DE LOS BOSQUES, de Bernard-Marie Koltès. Un grito en la oscuridad


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CRÍTICA

Un hombre resopla en la oscuridad. Corre, golpeándose contra todo, desesperado. Enciende un foco de obra. Está ensangrentado. Le han pegado una paliza y la sangre recorre su cuerpo. Este es el protagonista del monólogo “De noche justo antes de los bosques”, un texto extraordinario de Bernard-Marie Koltès que se puede ver en la recién inaugurada sala independiente El Sol de York, en versión de Juan Ceacero y Òscar Miranda, dirigida por éste y protagonizada por el primero.

“De noche justo antes de los bosques” es un espectáculo de los que remueven las entrañas y se agarran al alma. Un alegato poético/político/filosófico acerca de la soledad, la incomunicación y “el otro”. El protagonista, un inmigrante, aborda a un hombre (¿existe realmente?) en una noche de lluvia y oscuridad eternas que caen sobre él como una losa. Quiere hablar, tal vez encontrar un sitio donde descansar. Se agarra a esta conversación desesperada, agria y metafórica como último trayecto antes de la muerte. A través de su discurso descubrimos al inmigrante apaleado, al emigrante desesperado, a una chica que sólo es feliz en los puentes, a la prostituta loca que come tierra hasta la muerte en un cementerio… O a ese niño al que “su madre dio un sistema nervioso y abandonó bajo la lluvia“. Como a todos los demás. El texto de Koltès está impregnado de una amargura y dolor que traspasan la piel y empapan como la lluvia (“esta mierda de lluvia“) empapa las ropas de este ser solitario y marginal. Siempre es una buena noticia que pase por escena algo de Koltès (de quien hace poco pudimos ver su espectacular Combate de negro y de perros), ese artista marginado de vida truncada por el sida, homosexual, comprometido, con su teatro simbólico y político, profundamente poético que emociona y mueve a la reflexión a partes iguales. Y el grupo de teatro Work Group consiguen emocionar y trasladar a escena la compleja concepción del hecho teatral del autor.

Juan Ceacero realiza una labor absolutamente estremecedora en este dificilísimo monólogo para transmitir el marasmo de sensaciones y angustia de este paria de la tierra que imaginó el francés. Una labor titánica que con otra óptica interpretativa podría haberse desbocado pero que en sus manos nos conduce sobrecogedoramente, desde el grito hasta el susurro, a través de su mundo interior, denuncia de esta sociedad sin alma ni compasión. La fisicidad de la puesta en escena, además, regada por sangre y agua, manchada por la tierra y llena de hojas marchitas de periódicos aporta un componente muy interesante que conecta con el animal primario que llevamos dentro y nos sumerge en las palabras y los sentimientos de este ser. Una experiencia dura y dolorosa, pero que sin duda merece la pena. De noche justo antes de los bosques es un paseo en el que nos golpean el frío y la oscuridad, en el que acabamos calados, de forma desoladora, por la poesía y una profunda compasión hacia este “otro” que podríamos encontrar en cualquier lugar. Un hombre que, al fin y al cabo, sigue siendo un niño nervioso abandonado con la lluvia mojándole el alma.

 

SALA EL SOL DE YORK, MADRID

 

Web de la compañía: workgroupteatro.com/

Web de la sala: www.elsoldeyork.com/sy/

 

 

 

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