OVIDIA, COEURS EN TRANSIT, de La Societé de la Moufette. Poesía, soledad y marionetas.


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CRÍTICA

Ovidia vive en un motel de carretera regentado por un hombre extraño e inquietante. Ovidia se despierta sobresaltada todas las noches por sueños que no le dejan descansar. Ovidia es solitaria, frágil y extremadamente sensible. Ovidia tiene dos corazones. Ovidia… es una marioneta. Como todos los protagonistas del montaje que lleva su mismo nombre, Ovidia (Coeurs en transit), de La societé de la Moufette que se ha podido ver en Kubik Fabrik. Un espectáculo de marionetas mágico, oscuro y turbador.

Los tres componentes de la compañía nos ofrecen unos seres movidos por sus manos expertas y por extraños impulsos para introducirnos en un mundo absolutamente particular y perverso. Y tremendamente hermoso. Los marionetistas están a la vista, incluso interaccionan de vez en cuando de forma tierna y delicada con los verdaderos personajes. Los protagonistas, sin duda, son sus criaturas, en los que el espectador centra la vista sin molestia ninguna, a pesar de que se vea a sus motores humanos. Todo gracias a la limpieza de movimientos de los manipuladores. Y a que realmente éstos son actores e interpretan, no sólo mueven unos muñecos (como algunos podrían pensar): ellos mismos se transforman en las marionetas.

El personaje de Ovidia, esta criatura que sueña con su hermano gemelo, es sencillamente fascinante. Al igual que el desequilibrado dueño del motel, que domina a su inquilina llegando casi hasta un punto aterrorizador. Pero que por otra parte no sabe ni abrir una lata de guisantes. Hay muchos detalles que hacen de éste un espectáculo especial. Desde las inquietantes marionetas (casi macabras), hasta esa escenografía en miniatura: el motel giratorio. Pasando por un diseño de iluminación extraordinario y una ambientación sonora que no le va a la zaga. Hay incluso un momento musical estremecedor en directo (versión de un tema de un grupo belga: A part of our hearts, de Dez Mona). En resumen, todo consigue crear una atmósfera especial e hipnótica. Hay ideas geniales, como el representar los interiores sobre el motel y pasar a muñecos más pequeños, esquemáticos, cuando los personajes caminan por el exterior del edificio. Pero, en especial, hay unos instantes mágicos, poéticos y excepcionales: los sueños de Ovidia. En estos sueños aparecen los fetos (que evolucionan en cada aparición) de ella y su gemelo en el útero materno. Dos figuras flotantes, blanquecinas y espectrales (para potenciarlo se hace uso además de la luz negra) que se relacionan de una forma delicada y especial antes de nacer. Son imágenes hermosísimas y fascinantes, de una belleza brutal. Es increíble como se puede transmitir tanto de forma tan sencilla (aunque de sencillo nada, claro).

En definitiva, Ovidia es un espectáculo especial, muy especial, poético y perturbador en el que merece muchísimo la pena poder sumergirse. Una extraña historia sobre la soledad, la pérdida y la liberación… “Some of those are solitary… I think I’m one of those…”

FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA:

Dirección artísitica:
Vera Glez.

Marionetistas
Esther D´Andrea, Lucas Escobedo y Vera Glez.

Construcción marionetas
Gavin Glover y La Société de la Mouffette

Espacio sonoro
Iñaki Rubio

Construcción escenografía
Molina FX

Diseño iluminación
Juanjo Llorens

Dirección manipulación
Javier Jiménez

Ayudante dirección
Jasón Guerra

Vestuario
Ana López

http://lasocietedelamouffette.blogspot.com.es/

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