TRUE WEST (EL AUTÉNTICO OESTE), de Sam Shepard

teaserbox_19636357(Esta crítica ha sido publicada en la web de cultura Notodo.com con motivo del estreno de True West, dirigido por José Carlos Plaza, en la Sala Negra de los Teatros del Canal de Madrid. Para más información podéis hacer clic aquí y ver la reseña en la web de Notodo.)

TRUE WEST. Mentiras, verdades y tostadoras en el auténtico oeste.
Crítica por Miguel Gabaldón

Desiertos mentales y físicos, grillos y coyotes, máquinas de escribir y tostadoras, cerveza y whisky, verdad y mentira, familia y delirio, realismo y absurdo… Todo esto es True West, de Sam Shepard, que inaugura la Sala Negra de los Teatros del Canal después de haberse mantenido un tiempo considerable yendo y viniendo por el off del Teatro Lara. Una alucinada y alucinante historia que nos hace perdernos en los desiertos californianos y en la mente de los protagonistas.

Ya el acceso a la sala es extraño (acomodadores varios le indican a uno, a través de pasillos, accesos y ascensores, cómo llegar a la deseada Sala Negra). El horario es algo intempestivo también (con funciones a las diez de la noche y a las once y cuarto en fin de semana). Todo apoya una sensación algo atípica que el texto escrito por Shepard, ese lobo de las estepas familiares americanas, y la propuesta escénica de José Carlos Plaza confirman. El escenario, un cuadrilátero de blancos y sencillos muebles rodeado de arena. Unas líneas de tiza al fondo se erigen en imagen del ansiado desierto donde todo se convierte en verdad. Luis Rallo interpreta a Austin, un guionista organizado y responsable, y Alberto Berzal interpreta a Lee, el hermano con el que se reencuentra en la casa de su madre. Un perdedor, ladrón de poca monta con querencia a pasar temporadas en el desierto. La visita de un productor cinematográfico (Joaquín Abad) provocará un intercambio de papeles entre los hermanos, comenzando así un extraño y absurdo duelo al sol (aunque estén a cubierto y la noche sea su elemento) familiar. La aparición de una desorientada madre (Inma Cuevas) que cree que Picasso sigue vivo y está visitando su pueblo pondrá la guinda al pastel.

Si bien es cierto que el comienzo de la obra peca de repetitivo y no llega a convencer, el espectáculo va ganando enteros de forma brutal a medida que avanza y el alcohol empieza a regar los gaznates de los protagonistas. Entonces el escenario evoluciona, se llena de una suciedad y locura completamente fascinante (genial la obsesión con las tostadoras de Austin), defendido por unos espectaculares Luis Rallo y Alberto Berzal (aunque algunos dirán que se les va algo de las manos, pero su borrachera es una de los mejores y delirantes que he visto nunca) y que se corona con la aparición de una Inma Cuevas absolutamente surrealista e hipnótica.

Plaza dirige el espectáculo con un deje casi lynchiano (con una contrastada y en momentos casi onírica iluminación y una música que te transporta al desierto americano) en el que no se sabe muy bien si estos dos hermanos son reales o qué. Y es que, como el propio autor dice, se trata de un texto que habla (entre otras muchas cosas) de la naturaleza doble. El caso es que el espectáculo acaba por arrastrar en su locura (aunque algunos espectadores no parecieran muy convencidos a la salida de la sala) y resulta fascinante. True West es una búsqueda desesperada y casi palpable de la verdad y consigue sumergir al espectador esta historia doble de desiertos, perdedores en búsqueda de lo auténtico y, como explica Lee con respecto a su guión, perseguidores que no saben a dónde demonios les conducirán quienes persiguen… Y perseguidos que no tienen ni idea de a dónde van.

M.G.

ODIO A HAMLET, de la Compañía Guindalera. La guinda cómica.

odioahamletXL

 

Reseña publicada originalmente en la web de cultura NOTODO.COM, que se puede encontrar pinchando aquí.

Odio a Hamlet se traslada de los Teatros del Canal al Teatro Guindalera

Los Teatros del Canal acogieron hace unos días un delicioso programa doble para gourmets. Dos montajes de la compañía Guindalera que, una vez pasada la temporada escénica navideña, vuelve a su casa post-Navidad y traslada Odio a Hamlet, una comedia de Paul Rudnick dirigida (como es habitual en esta compañía) por Juan Pastor, al Teatro Guindalera.

La historia comienza cuando el protagonista, un famoso actor de televisión, se traslada a la casa donde vivió John Barrymore. En el mismo momento se le plantea un dilema laboral: interpretar a Hamlet en el teatro o protagonizar una serie acerca de un profesor con superpoderes que le va a hacer tremendamente rico. Y para ayudarle a tomar su decisión aparece el fantasma del anterior inquilino de la casa, con la misión de convencerle para que interprete al Príncipe de Dinamarca. En el transcurso de la historia se cruzarán en sus caminos la novia virginal del protagonista, un director del televisión chulesco y prepotente, la agente del actor y la de la inmobiliaria (que además es médium). Con estos mimbres Rudnick construye una comedia inteligente sobre el recurrente confilcto entre televisión y teatro (dinero o arte, fama o realización personal) que la compañía Guindalera ofrece en una bandeja sencilla y sin ornamentos superfluos para disfrute del respetable.

Odio a Hamlet se erige así en una muestra de teatro de entretenimiento inteligente y bien hecho, con el buen gusto característico de esta compañía. Raúl Fernández en el papel protagonista está estupendo, José Mayaaporta su experiencia a su John Barrymore y María Pastor está deliciosa como la novia del protagonista. Y las excéntricas caracterizaciones de los personajes secundarios de Álex Tormo, Ana Miranda y Ana Alonso (con una increíble vis cómica en el papel de la agente inmobilaria) completan la ecuación. Todos los actores están perfectos en su papel y la acción progresa adecuadamente hasta dejar un muy agradable sabor de boca en el espectador. Un ejemplo de teatro de entretenimiento, como decíamos, sencillo, pero de estupenda factura. Y que con la maravillosa La larga cena de Navidad se convierte en un programa doble que no os podéis perder. Un must de estas navidades.

Odio a Hamlet
+ INFO

 

Nombre del montaje: Odio a Hamlet

Disciplina: Teatro contemporáneo

Director: Juan Pastor

Autor: Paul Rudnick

Reparto: Raúl Fernández, María Pastor, José Maya, Ana Miranda, Álex Tormo y Ana Alonso

Ayudante de dirección: José Bustos
Vestuario
: Guadalupe Estévez
Ambientación: Teresa Valentín-Gamazo
Iluminación: Paco Jaenicke
Música: Pedro Ojesto y Marisa Moro
Coreografía: Elvira Sanz

D�nde: Teatro Guindalera

Direcci�n: Martínez Izquierdo, 20. Madrid

Hasta: Marzo

Horario: De martes a sábados a las 21h. Domingos a las 20.30h.

Precio: 18 € (general) y 15 € (socios, vecinos, estudiantes, parados y jubilados)

EL ÚLTIMO JINETE, un musical español de estreno en los Teatros del Canal

cartel-el-ultimo-jinete-en-los-teatros-de-la-canal

 

Para leer la crítica sobre el espectáculo El último jinete que se representa en los Teatros del Canal de Madrid, remito a mi reseña publicada en la web de cultura NOTODO.COM, que se puede encontrar pinchando aquí.

El último jinete, un nuevo musical español de estreno en los Teatros del Canal

¿Qué tienen en común Ray Loriga (escritor y eterno atormentado), Andrés Vicente Gómez (fénix de los productores), Albert Hammond (mítico composer) y Arabia Saudí? Pues El último jinete. Un musical de gran formato español, algo sin precedentes (aunque montado con dinero árabe, que no estamos nosotros para invertir), estrenado en los Teatros del Canal con la intención de afincarse después en el West End londinense. Ahí es nada. Una historia de aventuras sobre un beduino que busca un caballo, una mujer y la gloria (sic), ambientada en el desierto y en el Londres del s. XIX. Y que ya puestos nos da un repasillo acerca del nacimiento del estado moderno saudí, que al fin y al cabo para algo lo han pagado ellos.

El caso es que dinero, haberlo haylo, y se nota. Nueve millones de eureles que consiguen que a nivel visual el montaje no desmerezca de otros musicales que se pueden ver en el mundo mundial. Un escenario rodeado de arcos, un par de balconadas, plataformas giratorias (parece que está de moda, y la verdad es que apañado queda), proyecciones y hasta algún efecto en 3D acompañan la travesía del protagonista. Lo malo es que con este despliegue el asunto podía haber sido mucho más de lo que es. Ray Loriga, polémico abanderado de la Generación X a la española, amado por unos y vilipendiado por más, ha sido el encargado de dar forma a la historia en un guión. Y, además de preguntarse uno qué hace un chico como él en un proyecto como éste (¿dónde están los jóvenes atormentados con su eterno cigarrillo en los labios?), pues la verdad es que no llega a triunfar en el intento. Un batiburrillo de referencias que nos lleva desde Lawrence de Arabia a Los miserables. Pasando por El fantasma de la ópera, El Rey León (aunque la recreación del caballo por parte de dos bailarines es de lo mejor de la obra) o los musicales de toda la vida con claqué incluido. Sin olvidar a Indiana Jones y las pelis de espadachines. Y eso sin analizar el componente propagandístico que sobrevuela el espectáculo (no vamos a entrar en este debate, que suficiente hay ya de lo que hablar como para empezar con petrodólares y otros asuntos).

Victor Conde, responsable del montaje de Los Miserables en España es el director, y se nota la mano en determinadas escenas. El comienzo es bastante espectacular y disipa las dudas si esperabas un musical cutrelux. Porque no lo es. La escenografía (que, aunque en su estructura no cambie, está bastante bien resuelta en sus elementos móviles), el diseño de iluminación y el despliegue de vestuario de la oscarizada Yvonne Blakeconsiguen este objetivo. Pero otra cosa es la historia. Sobre todo hay un problema en la primera parte, una sucesión de escenas inconexas que provocan un sopor importante. Ya sabemos que es un viaje necesario de transformación, conocimiento personal, etcétera etcétera, pero podía recortarse en tres cuartos de hora y no pasaría absolutamente nada (a nivel narrativo, otra cosa son las condiciones de los inversores). Vamos, es que hasta que aparece la chica (bueno, y el famoso caballo) pasa casi hora y media, que se dice pronto. Además la identificación con el personaje en este tramo es inexistente y te preguntas por qué demonios la langosta y el camello (sabemos lo que estáis pensando, y sí, suena a Disney) son tan majos con el prota, cuando al beduino le faltó darles una patada en salva sea la parte cuando se los encontró en el desierto. De todas formas la cosa mejora sensiblemente en la segunda mitad del espectáculo, con un inicio técnicamente sorprendente, una narración con ritmo (ahí Loriga encuentra el tono) y varios números bastante acertados. Como el del cinematógrafo (La vida en la pared), que hay que reconocer que es una gozada y no tiene nada que envidiar a los de los musicales de Broadway.

La música corre a cargo de pesos pesados de la música melódica como Albert Hammond, mítico donde los haya, Barry Mason y John Cameron. Hay algún tema pegadizo, pero también es verdad que resulta francamente difícil ser originales a estas alturas de la película. Y respecto al elenco, coro y bailarines cumplen perfectamente su labor. Y a los intérpretes vocalmente no se les puede poner ni un solo pero. Con especial mención para los protagonistas, Miquel Fernández, Julia Möller y Marta Ribera.

La verdad es que esta aventura sobre la búsqueda de los sueños (que dirían sus creadores), ya simplemente por sus dimensiones y lo freak del proyecto, es curiosa y llamativa. Un oasis en el panorama teatral español (y casi mundial). Otra cosa es que funcione debidamente. Porque si metes a Abdul Aziz, fundador del estado moderno saudí, la poetisa árabe Al Khansa en plan oráculo, un camello que toca el piano y hasta a Jack el Destripador y Willy Fog de pasada en el transcurso de la historia, pues no puedes pretender que todo cuadre, claro. Si llegan a pasar por aquí los encargados de Broadway que se ventilaron a Julie Taymor por su Spiderman, a Ray Lorigale defenestran directamente. El caso es que si uno disfruta con este tipo de espectáculos, desactiva el modo criticón y no le da muchas vueltas a la cabeza (porque entonces, olvídate), pues tiene números que no están nada mal. Y hay gente que sale entusiasmada, así que para gustos los colores. Sin ir más lejos, un grupo que tenía sentado al lado estaba dando palmas con las orejas. Y según están las cosas para el teatro, no vendría nada mal llenar las salas.

El último jinete
+ INFO

 

Nombre del montaje: El último jinete

Disciplina: Teatro musical

Director: Víctor Conde

Autor: Ray Loriga

Reparto: Miquel Fernández, Júlia Möller, Marta Ribera, Toni Viñals, Carlos Solano, Guido Balzaretti, Leo Rivera, Elena Medina

Creación musical: John Cameron, Albert Hammond, Barry Mason y Ranjit Bolt
Director musical: Julio Awad
Arreglista musical: Chris Egan
Escenografía: Morgan Large
Vestuario: Yvonne Blake
Coreografía: Karen Bruce
Productor: Andrés Vicente Gómez y Arabian Horses Production LTD
Coproducción: Tristan Baker
Director de producción: Enrique Espinosa

D�nde: Teatros del Canal

Direcci�n: Cea Bermúdez, 1. Madrid

Hasta: 06.01.13

Horario: De martes a jueves a las 20h. Viernes y sábados 18h. y 21.30h. Domingos a las 18h.

Precio: De 25 a 65 €

Venta de entradas: www.entradas.com

FAR, de WAYNE McGREGOR / RANDOM DANCE

CRÍTICA

Hipnótica. Es la palabra para definir esta coreografía del británico Wayne McGregor. La conjunción entre la iluminación del panel omnipresente y en continuo cambio, la música (mayormente paisajes sonoros herederos del foley art con graves continuos) y los movimientos aleatorios de los bailarines hacen entrar en un mundo del que no se puede salir hasta que sube ese panel desapareciendo y baja el telón.

Far además condensa en poco más de una hora un objetivo tan ambicioso como narrar la historia de la humanidad (o de una humanidad), sin apenas elementos pero con bloques meridianamente claros a la comprensión. Un espectáculo no narrativo que a la vez lo es, transmitiendo un continuum de sensaciones para sumergirnos en esta evolución coreográfica.

Se sale de este espectáculo con la sensación de haber vivido una experiencia (algo abotargado tal vez, también hay que decirlo) (desde luego la iluminación del panel no es apta para epilépticos). Una intensa hora y diez minutos de sensaciones y danza. Desde luego muy apropiado el nombre de la compañía, ya que el curioso estilo de danza contemporánea que se escenifica parece completamente aleatorio (cuando no lo es en absoluto), sólo uniéndose en coreografía grupal en un par de ocasiones los diez bailarines sobre las tablas.  La mayor parte del tiempo están presentes todos pero parece que independientes los unos de los otros. O bailan por parejas, como en el primer número de Adán y Eva con las cuatro portadoras del fuego en las esquinas (y el nacimiento de la luz a través de panel) o el bellísimo número a dos final. Nos encontramos ante un espectáculo que parece lejano, como de otro mundo, y a la vez extraordinariamente terrenal.

Foto: Ravi Deepres

FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA

Dirección artística y coreografía: Wayne McGregor

Bailarines, intérpretes: Catarina Carvalho, Benjamin Ord, Davide Di Pretoro, Michael-John Harper, Paolo Man-

giola, Daniela Neugebauer, Anna Nowak, Fukiko Takase, Alexander Whitley, Jessica

Wright

Ensayos: Odette Hughes

Escenografía: rAndom International

Vestuario: Moritz Junge

Iluminación: Lucy Carter

Técnica: Christopher Charles, Colin Everitt, Michael Smith

Música original: Ben Frost

Fotografía: Ravi Deepres

Patrocinios, subvenciones,

colaboraciones

FAR es una coproducción de Sadler’s Wells, Londres, (Reino Unido) y de Peak Per-

formances @ Montclair State University, Montclair, (EEUU). Y ha sido posible en parte

gracias a la ayuda de the Association of Performing Arts Presenters Creative Campus

Innovations Grant Program, creada por the Doris Duke Charitable Foundation.

FAR es co-comisionado por Maison de la Danse, Lyon, (Francia); Fondazione I Tea-

tri, Reggio Emilia, (Italia); Belgrade Dance Festival, Belgrade, (Serbia); Belfast Festival,

Belfast, (Reino Unido); Brighton Dome and Festival Ltd, Brighton, (Reino Unido); Laban

Theatre, London, (Reino Unido) and DanceEast, Ipswich, (Reino Unido).

Wayne McGregor | Random Dance recibe el apoyo del Arts Council England, y es com-

pañía residente del Sadler’s Wells, Londres y compañía asociada de DanceEast, Suffolk.

Wayne McGregor CBE es Coreógrafo Residente del Royal Ballet, Covent Garden.

El desarrollo de la puesta en escena de FAR – por Random International – y el Choreo-

graphic Thinking Tools utilizado durante la creación, han sido desarrollados durante la

residencia de la compañía en el Experimental Media and Performing Arts Center, Troy,

de Nueva York (EEUU).

The Choreographic Language Agent ha sido desarrollado con el apoyo de Portland

Green Cultural Projects. Todas las actividades de R-Research han sido apoyadas por la

Coventry University.

Gracias a The Quercus Trust por su constante apoyo.

Con la colaboración de British Council

Estreno en España

Duración: 1 hora (sin intermedio)

Género: Danza contemporánea

País: Reino Unido

http://www.randomdance.org

Twitter:  @WayneMcGregor

Facebook:  Wayne McGregor | Random

Dance

SALA ROJA TEATROS DEL CANAL. MADRID EN DANZA

FECHA DE LA REPRESENTACIÓN A LA QUE ALUDE LA CRÍTICA:

15/11/2011

I RIMASTI, de la Compagnia Simona Bucci. MADRID EN DANZA

CRÍTICA

I rimasti, o los que quedaron, es una muestra de danza libremente inspirada en el cuadro de Angelo Morbelli “Il Natale dei rimasti”, que intenta tocar la fibra sensible del público narrando una historia clara en un asilo de pobres en un contexto de guerra cercana. I rimasti destaca, más que por la coreografía o pericia de sus bailarines, por esa intención narrativa y sentimental de Simona Bucci por acercarnos a las sensaciones de estos pobladores del purgatorio en la tierra. En especial, y ya desde el primer momento nos damos cuenta, hay uno de ellos que toma especial cariz, y por el que el espectáculos siente especial predilección, y es ése niño grande con su fardo inseparable (que después sabremos que es un tren de juguete), que defiende contra viento y marea. Un personaje tremendamente conmovedor. La verdad es que cada uno de ellos tiene su lugar perfectamente asignado gracias a sus movimientos y caracterización (la directora en el folleto hace una explicación de la psicología de cada uno de ellos, pero aunque no se leyera se entiende perfectamente cada paso que dan y de dónde vienen). Una pieza sencilla cuya escenografía se basa en los bancos y mesas del albergue, que se van transformando (llegando a ser un simulacro de trincheras en la parte central del espectáculo, la más agresiva y oscura, tratando el conflicto que ha marcado a todos esos hombres de forma traumática). Una banda sonora original de Paki Zennaro muy acorde con la historia, atmosférica y de resonancias graves (tal vez en ocasiones demasiado graves), que lleva a los personajes a través de sus evoluciones emocionales. Después de una presentación de todos los personajes con bailes individuales (a pesar de permanecer todos continuamente en escena, y siempre también con la presencia de Bucci en escena ominosamente vestida de negro) pasamos al grupal en el bloque central de los horrores de la guerra, una especie de flashback común de los bailarines, para acabar en el juego infantil de arrebatarle el juguete al más débil de todos hasta que el juego se transforma en macabro. Paolo, el eterno niño, acaba muriendo apaleado a manos de sus compañeros. Un último y largo movimiento nos muestra al más duro de todos y artífice de la desgracia, Carmelo el ex-militar, arrepentido intentado devolver la vida a su compañero (un baile emotivo pero tal vez excesivamente largo). Il rimasti deja al público con una sensación bastante desoladora difícil de quitarse de encima. Una pieza algo demasiado dramática tal vez, pero emotiva y que sobre todo nos deja esa imagen de ese niño grande corriendo por el comedor, algo sencillo y tremendamente emotivo. Sólo por este detalle tal vez merecería la pena toda la coreografía, una sencilla muestra de danza sentimental.

 

Foto: Gabriele Orlandi

 

 

Cuadro "Il natale dei rimasti", de Angelo Morbelli (1903)

 

 

FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA

I RIMASTI

COMPAGNIA SIMONA BUCCI

Estreno en España

Duración: 1 hora (sin intermedio)

Género: Danza contemporánea

País: Italia http://www.compagniasimonabucci.it

Dirección artística y coreografía: Simona Bucci

Música original: Paki Zennaro

Bailarines, intérpretes: Luca Campanella, Roberto Lori, Carlo Maggiore, Paolo Mereu, Carmelo Scarcella

Escenografía: Simona Bucci

Vestuario: Simona Bucci

Iluminación:Valerio Alfieri – Andrea Margarolo

Sonido: Paki Zennaro

Stage manager: Francesco Margarolo

Fotografía: Cristiano Castaldi

Patrocinios, subvenciones,

colaboraciones:

Co producción: Daniele Cipriani Entertainment, MDA, Civitanova Danza.

Con el apoyo de: Ministero per i Beni e le Attività Culturali- Dip. dello Spettacolo,

Regione Toscana

Con el apoyo del MiBAC Direzione Generale per lo Spettacolo dal Vivo

Con la colaboración del Istituto Italiano di Cultura di Madrid

Madrid

Teatros del Canal – Sala Verde

FECHA DE LA REPRESENTACIÓN A LA QUE ALUDE LA CRÍTICA:

23/11/2011

Foto: Gabriele Orlandi

 

LAURIE ANDERSON, DELUSION

Foto: Rajav Segev

CRÍTICA

Irreal. Laurie Anderson te sumerge en un mundo de sonidos, instrumentos imposibles, samplers, dobles voces e historias profundas y ligeras a la par que crean una atmósfera hipnótica y completamente irreal.

Una pantalla que cubre el fondo del escenario, otra más pequeña doblada a la izquierda, una sábana extendida a la derecha y una especie de sofá cubierto por otra sábana en mitad del escenario acompañan a Anderson en su viaje con continuas proyecciones sobre sus blancas superficies. Dibujos frenéticos sobre una pizarra, gotas de lluvia, nieve, paisajes lunares…todo vale para crear este mundo irreal en el que nos introduce Anderson.

La que es considerada la artista multimedia más importante de nuestro medio nos regala un espectáculo consistente en 20 historias, unas susurradas, otras cantadas, unas con su voz, otras con una voz distorsionada, sobre la muerte, en general, la de su madre, la conquista espacial o la inutilidad del sistema político-económico actual (con referencia a los campados del 15m de la Puerta del Sol incluida) (“veo que vuestros políticos son igual que los nuestros”, dice en su espectáculo). ¿Es un concierto? No realmente. Es una performance. Aunque haya música continuamente. La música, bien tocada en su violín o lanzada al espacio sonoro a través de samplers, hilo conductor de la narración de Anderson. Un hilo muy fino, ya que hay que reconocer que es un espectáculo difícil de entrar en él y no apto para todos los gustos.

Sin embargo no se le puede negar a la mujer de Lou Reed que sigue manteniendo la capacidad de asombrar y en algunos momentos fascinar, tanto por su bellísima voz en la narración como cuando toca su violín o se transforma en su alter ego fantasmagórico, Fenway Bergamot.  O cuando nos cuenta la historia más personal de su espectáculo, en la que habla sobre un cura católico de Nueva York amigo del mundo bohemio al que le plantea una terrible cuestión: “Tengo un problema: mi madre se está muriendo, pero no la quiero”.

En un momento de su espectáculo nos dice que un hombre muere tres veces: la primera cuando su corazón se para. La segunda cuando su cuerpo es enterrado o incinerado. Y la tercera, la última vez que alguien pronuncia su nombre. Una cosa es segura. Laurie Anderson va a tardar mucho en morir.

FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA

DELUSION

País:  Estados Unidos      Idioma: inglés (con sobretítulos en español)     Duración aproximada: 1 hora y 30 minutos (sin intermedio)

Un espectáculo de LAURIE ANDERSON

– ESTRENO EN ESPAÑA –

TEATROS DEL CANAL

Fecha de la representación a la que alude la crítica:

01/06/2011


KORPER, diseccionando la danza

 

CRÍTICA

Absorbente. Totalmente. Este mítico trabajo de danza  que pasa por nuestro país más de diez años después de su creación es sencillamente increíble. Sasha Waltz nos muestra cuadros vivos de cuerpos en todas las posiciones imaginables en los que se van sucediendo imágenes, cada cual más extraña y fascinante que la anterior manteniendo al espectador en un constante asombro.

Pocos espectáculos creo que pueden presumir de causar ese efecto en el espectador.  Otras piezas aluden más a lo sensorial, a lo sensual del baile y del cuerpo humano para transmitir su mensaje. Waltz despoja conscientemente de toda sexualidad y sensualidad a sus cuerpos para sumergirnos en un análisis de la fisonomía humana con un ensayo en forma de danza inmensamente interesante.

Un escenario enorme y desnudo a no ser por una enorme pared oscura, situada de forma ligeramente oblicua casi en mitad del escenario, de la que salen unas extremidades mientras el público va acomodándose. Posteriormente unos hombres vestidos de traje se mueven e interactuan entre ellos con unos movimientos duros y precisos. Una coreografía de lucha y dominación increíblemente retorcida con golpes secos y piruetas exentas de poesía pero llenas de precisión e hipnóticas. Un par de figuras con el torso desnudo aparecen entre ellos. Y les manejan y trasladan de un lado al otro cogiéndoles por la piel. Son movimientos casi dolorosos.

Después un rectángulo se ilumina en la pared elevada en mitad del escenario. Tres figuras prácticamente desnudas aparecen dentro. Posteriormente se va incrementando el número de personas que van metiéndose en ese reducido escenario, con unos movimientos ralentizados, como flotantes, subiendo y bajando en una coreografía y retorcer de cuerpos fascinante. Sobre todo si desde donde estás no distingues que se están moviendo en un estrecho espacio entre una pared y un cristal, con lo cual hasta averiguar que hay una segunda pared (ese cristal) te preguntas cómo demonios se están sujetando. Y es que tienen tan poco espacio para moverse que sus movimientos parecen carentes de gravedad, apoyándose, encajándose  y dejándose caer lentamente, deslizándose ayudados por el cristal. Es increíble además la cantidad de bailarines que se llegan a introducir en ese cubículo, llegando a producir incluso ligera ansiedad.

También nos encontramos con fantásticos seres, formados por el tronco de un bailarín y las piernas de otro, en un movimientos arrítmico que nos lleva a pensar en seres mitológicos, o una mujer con su larguísimo cabello peinado en múltiples trenzados enlazados a dos varas que maneja a su antojo de forma hipnótica.

Una especie de leit motiv son unos monólogos, principalmente en inglés, en los que hombres y mujeres comentan historias relacionadas con partes de sus cuerpos, y que mientras nombran esas partes indican en una paradoja otras partes (“Y abrí mis ojos”, dice una mujer, señalándose cómicamente sus pezones), ciertos momentos que aportan ligereza y sonrisa, aparte de extrañamiento, a la pieza.

Es una coreografía tremendamente arriesgada y que además no busca el camino fácil, ya que ni siquiera hay casi música propiamente dicha (si como música pensamos en melodía con instrumentos tradicionales), sino que en cuanto a composición sonora nos encontramos con un fascinante y complejo montaje de sonido compuesto de golpes y diversos sonidos, cuando directamente no se está en silencio escuchándose únicamente los movimientos de los bailarines.

La iluminación igualmente es fantástica pero sin buscar efectos coloridos, ya que sólo se utilizan focos sin filtro de color alguno en la mayor parte del espectáculo. En un espacio que llega a ser épico nos encontramos con esta luz pura para iluminar los cuerpos también puros que disecciona Sasha Waltz en este increíblemente interesante y fantástico espectáculo.

 

FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA

KÖRPER

País:  Alemania       Duración aproximada: 1 hora y 30 minutos (sin intermedio)

Dirección y coreografía: SASHA WALTZ Música: HANS PETER KUHN Escenografía: THOMAS SCHENK, HEIKE SCHUPPELIUS y SASHA

WALTZ Vestuario: BERND SKODZIG Iluminación: VALENTIN GALLÉ y MARTIN HAUK Danza y coreografía: DAVIDE CAMPLANI, JUAN

KRUZ DIAZ DE GARAIO ESNAOLA, LUC DUNBERRY, ANNETTE KLAR, NICOLA MASCIA, GRAYSON MILLWOOD, VIRGIS PUODZIUNAS,

YAEL SCHNELL, CLAUDIA DE SERPA SOARES, XUAN SHI, TAKAKO SUZUKI, NIANNIAN ZHOU y SIGAL ZOUK-HARDER

– ESTRENO EN MADRID –

TEATROS DEL CANAL

FESTIVAL DE OTOÑO EN PRIMAVERA

Fecha de la representación a la que alude la crítica:

27/05/2011


UNE FLÛTE ENCHANTÉE, Peter Brook reduce la ópera a su esencia

                               Une flûte enchantée © Pascal Victor

CRÍTICA

Una delicia. Peter Brook desviste a la ópera de toda su ornamentación para dejarla en su esqueleto y proporcionar una velada de música y sensaciones maravillosa. La orquesta se convierte en un piano y el escenario barroco en un espacio vacío para dejar paso a los personajes y a la delicadeza de las melodías.

Peter Brook ha querido con esta flauta encantada (según nos avisa el mismo título “Una flauta encantada”, no “La flauta encantada”) mostrarnos a un Mozart joven y travieso como los actores y cantantes de su espectáculo. Y lo consigue. La seriedad y majestuosidad de la ópera se transforma en un ligero y delicado espectáculo que sin embargo no resta un ápice de grandeza al material del que parte. Los complicados cambios escénicos que demanda esta ópera se ven suplidos por un espacio diáfano que sólo se ve interrumpido por un piano en el borde derecho del escenario y múltiples bambúes verticales apoyados cada uno en una peana, que van desplazando los propios actores por la escena cuando es necesario para hacer los cambios pertinentes. Una escenografía reducida a la esencia que resulta altamente eficaz, especialmente a la hora de no distraer con respecto a la actuación de los intérpretes, lo esencial de esta obra, por delante de los decorados, vestuario o despliegue orquestral.

Poco más se puede decir de este montaje, aparte de que los actores-cantantes están perfectos en sus roles (incluyendo algún que otro guiño al público español al dirigirse en nuestro idioma a la audiencia en un par de ocasiones), así como el resto de elementos en esta pieza de Brook que demuestra que, en muchas ocasiones, menos, desde luego, puede ser más.

FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA

UNE FLÛTE ENCHANTÉE, a partir de la obra de Wolfgang Amadeus Mózart

País:  Francia      Idioma: alemán y francés (con sobretítulos en español)      Duración aproximada: 1 hora y 40 minutos (sin intermedio)

Adaptación libre: PETER BROOK, FRANCK KRAWCZYK y MARIE-HÉLÈNE ESTIENNE Dirección: PETER BROOK Iluminación: PHILIPPE VIALATTE Piano (en alternancia): FRANCK KRAWCZYK / MATAN PORAT Intérpretes: DIMA BAWAB, MALIA BENDI-MERAD, LEILA BENHAMZA, LUC BERTIN-HUGAULT, PATRICK BOLLEIRE, JEAN CHRISTOPHE BORN, RAPHAËL BREMARD, THOMAS DOLIÉ, ANTONIO FIGUEROA, VIRGILE FRANNAIS, BETSABÉE HAAS, AGNIESZKA SLAWINSKA, ADRIAN STROOPER y JEANNE ZAEPFFEL

– ESTRENO EN MADRID –

PDF DEL FESTIVAL DE OTOÑO CON MÁS INFORMACIÓN SOBRE LA OBRA:
FESTIVAL DE OTOÑO EN PRIMAVERA
TEATROS DEL CANAL
Fecha de la representación a la que alude la crítica:
18/05/2011

POLITICAL MOTHER, el baile de la opresión

           Photo: Gabriele Zucca

CRÍTICA

Brutal como un puñetazo en el estómago. La coreografía de Hofesh Shechter, uno de los jóvenes coreógrafos británicos más importantes en la actualidad, es un mazazo sensorial que mezcla imágenes y referencias en el crisol del escenario. Un samurai en total silencio haciéndose el harakiri. Un dictador vomitando palabras desde su atalaya. Cinco tambores tocados por militares con rostros sumidos en la oscuridad. Cinco guitarras eléctricas rugiendo desde las alturas. Doce bailarines corriendo, estremeciéndose y bailando de forma primaria. Imágenes que salen y entran desde la oscuridad hacia la luz. Prisioneros de campos de concentración. Líderes de bandas de rock vomitando su voz. Idolatría. Dominación. Presión. Amor.

Hofesh Shechter utiliza mil referencias (especialmente cinematográficas, entre otras se puede adivinar la influencia de The Wall o de las películas de Leni Riefehnstahl sobre el nazismo) para crear una obra enteramente propia. Shechter devuelve a escena el concepto de angry young man. La rugiente música, compuesta casi enteramente por él, se incrusta en el cerebro y golpea al espectador. Literalmente además, ya que está a un volumen por el que algunos tienen que cubrirse los oídos en algunos momentos.

Doce bailarines de diferentes razas se mueven en gestos desesperados a través del escenario, cambiando sus ropas (que en un principio recuerdan a otra época) hasta que gradualmente todos acaban vistiendo igual, de uniforme, volviendo después a vestir de forma diferente, pero esta vez con ropa completamente actual.

La iluminación alterna momentos de penumbra con estallidos de luz y focos que gracias al efecto del humo que inunda continuamente la escena parece que cortan el aire, facilitando así que los bailarines entren y salgan de esos espacios creados por la luz. Hay momentos rompedores (aunque de hecho creo que pasa sólo una vez) en los que lo único que hay en escena es la luz y la música de Verdi que ponen los pelos de punta. La forma en que Shechter juega con estos elementos y los contrapone con los momentos de danza frenética es admirable. Por no hablar de la culminación del espectáculo, en el que el “Both sides now” de Joni Mitchell acompaña a un momento increíblemente cinematográfico en el que los bailarines “rebobinan” hasta la primera imagen de la pieza, volviendo al samurai que vimos al principio. La pieza termina así en un grito, que es comienzo y a la vez final. Un grito hacia la muerte en el comienzo y un grito hacia la vida en el final. Un grito desesperado.

FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA

POLITICAL MOTHER

País: Reino Unido      Duración aproximada: 1 hora y 10 minutos (sin intermedio)

Interpretado por: HOFESH SHECHTER COMPANY Coreografía y música: HOFESH SHECHTER Instrumentos de cuerda en la banda sonora: CHRISTOPHER ALLAN chelo REBEKAH ALLAN, viola LAURA ANSTE chelo NELL CATCHPOLE, viola TIM HARRIES contrabajo ANDREW MADDICK, viola KAI WET Colaboración musical: NELL CATCHPOLE y YARON ENGLER Arreglos percusión: HOFESH SHECHTER Y YARON ENGLER Música adicional: J.S. BACH CLIFF MARTÍNEZ SERGIO MENDIS JONI MITCHELL y VERDI Iluminación: LEE CURRAN Vestuario: MERLE HENSEL  – ESTRENO EN MADRID –

WHERE THERE IS PRESSION, THERE IS FOLK DANCE

FESTIVAL DE OTOÑO EN PRIMAVERA

TEATROS DEL CANAL – SALA VERDE

Fecha de la representación a la que alude la crítica:

14/05/2011