CYRANO DE BERGERAC, de La Perla29. Y al final…os hiero.

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CRÍTICA

Voy a heriros, señor, en el último verso, le dice Cyrano de Bergerac a su contrincante Valvert. Y la compañía La Perla 29 nos hiere, efectivamente, con esta versión del clásico de Edmond de Rostand. En el último y en todos los versos. Oriol Broggi dirige con mano maestra un montaje delicioso de este gran melodrama romántico lleno de amor y aventura. Con él y su compañía nos sumergimos en la historia de este famoso narigudo que enamora a su enamorada Roxana, pero no para él sino para otro hombre, Cristián, poniendo en la boca de este joven (más apuesto que él pero infinitamente menos locuaz) sus propias palabras de amor.

El espectáculo posee un ritmo excelente que hace de la representación una verdadera gozada. El decorado, tremendamente sencillo, se basa en algunas sencillas estructuras y un juego de telones que van creando los diferentes espacios. La cálida iluminación ayuda a esta puesta en escena, completada por un perfecto vestuario de época. El suelo de arena ayuda a dotar a la función de una fisicidad muy acorde a la propuesta. Y las coreografías de las escenas de lucha son sencillamente maravillosas. Enfrentamientos con floretes, veraces y excitantes, en las que tienen que haber tardado mucho pero que mucho en los ensayos para alcanzar a esos niveles. Pero Cyrano es, además de un extraordinario espectáculo de acción, una historia de amor de esas bigger than life. Y los momentos íntimos funcionan también a la perfección en este montaje de Oriol Broggi. Y uno de los motivos principales es un espectacular Pere Arquillué, inolvidable en el papel de este hombrea una nariz pegado (que diría Quevedo). Arquillué (al que ya pudimos disfrutar hace poco en el ¿Quién teme a Virginia Woolf? de Veronese) llena el escenario y consigue transmitir la inmensa humanidad del personaje e inundar de sentimiento el escenario. La naturalidad y el dominio con los que recita sus versos son sencillamente fantásticos. Y junto a él, un estupendo elenco al que no se le puede poner peros.

En definitiva, una ocasión magnífica para poder disfrutar de un clásico en todo su esplendor, que atraviesa al espectador con una certera estocada. Más claro que nos lo avisa el protagonista, imposible: Y al finalizar…os hiero.

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FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA

REPARTO (por orden alfabético)
Pere Arquillué, Marta Betriu, Babou Cham, Jordi Figueras, Isaac Morera, Andrea Portella, Bernat Quintana, Cecilia Valencia, Ramon Vila, Pau Vinyals
EQUIPO ARTÍSTICO
Oriol Broggi (Dirección), Max Glaenzel (Espacio), Guillem Gelabert (Iluminación), Berta Riera (Vestuario), Damien Bazin (Sonido) y Ferran Utzet (Ayudante de dirección), Cecilia Molano (Diseño de cartel), Bito Cels (Fotos)
Producción laperla29

 

CYRANO DE BERGERAC en el Teatro Real con Plácido Domingo y Ainhoa Arteta. El gran espectáculo.

CRÍTICA

En la película Pretty Woman todos recordamos un escena en la que Richard Gere lleva a Julia Roberts a la ópera. Una mujer le pregunta al terminar “¿Qué le pareció la ópera, querida?” y la Roberts le contesta con lágrimas en los ojos “Uf, por poco me meo de gusto en las bragas”. -“¿Qué ha dicho?” -“Que la música de la Traviata la embriaga”.

Pues bien, hay que empezar con tan poco elegante pero por otro lado efectiva referencia cinematográfica para hablar de este Cyrano de Bergerac que se representa en el Teatro Real de Madrid. Y es que con este espectáculo se siente uno un poco como Julia Roberts. Dos pedazo de figuras líricas como Plácido Domingo y Ainhoa Arteta como Cyrano y Roxana. Una música maravillosa. Una historia conocida por todos, ligera a la vez que tremendamente romántica. Una dirección musical perfecta de Pedro Halfter. Y una puesta en escena espectacular, que recurre al cartón piedra y huye del minimalismo como contrapunto a las últimas representaciones del coliseo madrileño, con espadachines y maquinarias diversas incluidas.

La historia de Edmond de Rostand musicada por Franco Alfano con libreto de Henri Cain sobre un narigudo soldado poeta enamorado locamente de una mujer a la que conquistará en nombre de otro es un relato que atrapa por el personaje principal y las contradicciones entre su bravuconería y valentía en el terreno de batalla y sus inseguridades en el terreno sentimental. Y es un verdadero privilegio poder ver al mítico Plácido Domingo sobre las tablas en la piel de Cyrano, con su voz, su cuerpo y sus gestos. El tenor tiene un aplomo que sólo los grandes tienen y da gusto escuchar sus versos. Y grata noticia la de que finalmente Ainhoa Arteta haya tenido que sustituir a Sondra Radvanovsky (sin que nos alegremos de la enfermedad de la soprano americana, que ya pudimos ver en la Tosca pasada). Tenía muchas ganas de ver a la española, y su debut en el Real no ha defraudado. Su voz es sin duda magnífica, así como su presencia escénica, y con Plácido Domingo forma una pareja lírica espectacular. El resto de personajes defienden a la perfección sus personajes y los coros realizan potentes incursiones en el escenario que alegran los oídos.

En cuanto a la puesta en escena, el clasicismo de Petrika Ionesco resulta anacrónico pero la vez estimulante dentro del minimalismo imperante de las últimas y vanguardistas propuestas de Mortier. Así un escenario multitudinario con comediantes, querubines voladores y palcos se ve sustituido después por una cocina con un pastel demencialmente gigantesco y grandes hornos y bañeras, dos ejemplos de caos de cartón piedra que recuerdan a filmes como Las aventuras del Barón de Munchausen de Terry Gilliam. En el siguiente acto el balcón de la casa de Roxana es el protagonista de ese emotivo momento, mientras que después del intermedio el campo de batalla con su proyección del amanecer recuerda ligeramente a Los miserables. La puesta en escena tal vez no es lo mejor del espectáculo, pero tiene momentos portentosos y funciona. El último acto, presidido por un gigantesco árbol retorcido al que se le van cayendo las hojas despide un espectáculo que ha conseguido arrancar aplausos enfervorizados. Y también alguna que otra lágrima mientras un Cyrano envejecido lee una carta supuestamente escrita por otro en la oscuridad de la noche. “Roxane…Adieu…Je vais mourir. Ce pour ce, je crois, ma bien aimée. J’ai l’aime lourde de amour inexprimée…Et je meurs”

FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA

TEATRO REAL
‘Cyrano de Bergerac’
Franco Alfano (1875-1954)
Ópera en cuatro actos y cinco cuadros
Libreto de Henri Cain, basado en el drama
heroico homónimo de Edmond Rostand

Nueva producción del Teatro Real procedente del Théâtre du Châtelet de París
10, 13, 16, 19, 22 de mayo de 2012
EQUIPO ARTÍSTICO
Director musical, Pedro Halffter
Director de escena, escenógrafo e iluminador, Petrika Ionesco
Figurinista, Lili Kendaka
Director del coro, Andrés Máspero
REPARTO
Cyrano, Plácido Domingo
Roxane, Ainhoa Arteta
De Guiche, Ángel Ódena
Christian, Michael  Fabiano

Carbon/El vizconde de Valvert, Franco Pomponi
Ragueneau, Laurent Alvaro
Le Bret, Christian Helmer
La dueña/Soeur Marthe, Doris Lamprecht
Lise/Una monja, Cristina Toledo
El oficial español/El cocinero, David Rubiera
Lignière/El mosquetero, Valeriano Lanchas
Primer centinela, Nauzet Valerón
Segundo centinela, Antonio Magno
Montfleury, Gérard Boucaron

Coro Titular del Teatro Real
(Coro Intermezzo)

Orquesta Titular del Teatro Real
(Orquesta Sinfónica de Madrid)

DURACIÓN APROXIMADA
Actos I y II:  1 hora y 15 min.
Pausa de 25 min.
Actos III y IV:  55 min.