LA FUNCIÓN POR HACER, de Miguel del Arco y Aitor Tejada. Puro teatro.

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Para leer la crítica sobre el espectáculo La función por hacer, que se representa en el Teatro de la Abadía de Madrid, remito a mi reseña publicada en la web de cultura NOTODO.COM, que se puede encontrar en este enlace.


DESEO, de Miguel del Arco. Pulsiones inciertas

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Para leer la crítica sobre el espectáculo Deseo que se representa en el Teatro Cofidis (antiguo Alcázar) de Madrid, remito a mi reseña publicada en la web de cultura NOTODO.COM, que se puede encontrar en este link.

Miguel del Arco escribe y dirige Deseo, en el Teatro Cofidis

Aspiración, libido, ansia, impulso, afán, anhelo, apetito, pretensión, capricho, empeño, antojo, pasión, ambición, interés… Deseo. Este es el título de la última obra escrita y dirigida por el incombustible Miguel del Arco, que se ha estrenado en el Teatro Cofidis de Madrid. Deseo es una historia de pulsiones primarias y engaño conyugal basada en cuatro personajes y un fin de semana. La ingenua Ana (Emma Suárez) disfruta escuchando las aventuras eróticas de Paula (Belén López), una amiga que ha hecho en el gimnasio. Tan atraída se siente por estas historias que deciden hacer un experimento: Ana invitará a Paula a su chalet el fin de semana para que ésta intente seducir a su marido, Manu (Gonzalo de Castro). El cuarto en discordia es Teo, amigo de la pareja que acaba de separarse de su mujer y necesita algo de acción. Pero el fin de semana no saldrá como esperaban.

Esta temporada hemos visto varios montajes que, con mayor o menor fortuna, eran radiografías de relaciones conyugales fallidas. Por ejemplo la fantástica Maridos y mujeres o Babel, con la que este Deseo tiene puntos de conexión bastante sustanciales, tanto a nivel de argumento como de atmósfera. Así que el nuevo espectáculo que nos ocupa se une con honores a este club de la incomunicación afectiva. Lo primero que hay que decir es que ésta es una obra que provoca sentimientos encontrados. Descoloca. El registro interpretativo es de comedia y las risas se expanden por el patio de butacas. Pero no son risas cómodas y libres, ya que el resto de la puesta en escena, la música (que podría ser banda sonora de uno de esos thrillers de psicópatas pasados de vueltas que tan de moda estaban en los noventa), la oscura iluminación, las turbadoras proyecciones, la saturación de los colores, el inquietante desplazamiento del por otra parte tremendamente efectivo decorado (basado en dos paneles sobre una plataforma giratoria que se van reorganizando continuamente para crear los diferentes espacios), todo anticipa un final trágico. Algo siniestro sobrevuela el escenario a la vez que las risas resuenan. Una sombra bajo la pátina cómica se entrevé permanentemente. Y es inquietante, ya que percibes que no llegan a encajar las piezas. Es peligrosa esta lucha entre el tono interpretativo y el de la atmósfera que se crea estética y sonoramente, la pugna intestina entre comedia y fatalidad. Pero hay que reconocer que, por otra parte, esta indecisión tonal provoca un desasosiego bastante curioso, un recelo muy acorde con el de estos personajes encerrados en sus egoísmos y pulsiones respecto los unos de los otros. Y es un recurso distanciador que funciona. Al fin y al cabo del Arco ya introduce una frase de Montaigne que puede dar una clave sobre el asunto: “Nuestro deseo es indeciso e incierto; nada sabe poseer y nada sabe gozar rectamente”. Así que si lo que pretende del Arco es provocar incertidumbre, desde luego lo ha conseguido.

En cuanto a las actuaciones, los cuatro conocidos actores realizan un muy buen trabajo. Gonzalo de Castro y Luis Merlo aportan el punto más abiertamente cómico al elenco, mientras que Belén López consigue personificar a la tentación de forma seductoramente retorcida y Emma Suárez encandila con el personaje con el que se identifica la audiencia. Del Arco ha escrito una historia sencilla e imprime un ritmo dinámico a la narración, que en ningún momento se hace morosa, y consigue mantener el interés desde el principio hasta el impactante final. Y aunque la capa exterior del relato sea superficial, ligera (casi por momentos de telecomedia) y no parezca en exceso original, hay una pulsión soterrada que examina el deseo de forma bastante certera. Y consigue reflejar cristalinamente que el ser humano es, al fin y al cabo (y por mucho que intentemos disfrazarlo) un animal. Movido por impulsos completamente primarios. En definitiva: por el deseo. Ya lo dicen en la obra: “El deseo es el motor que mueve el mundo. Es más rápido e infinitamente más económico que el amor”.

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Nombre del montaje: Deseo

Disciplina: Teatro contemporáneo

Director: Miguel del Arco

Autor: Miguel del Arco

Reparto: Emma Suárez, Gonzalo de Castro, Belén López y Luis Merlo

Ayudante de dirección: Aitor Tejada
Producción: Nicolás Belmonte, Carlos J. Larrañaga
Escenografía: Eduardo Moreno
Iluminación: Juanjo Llorens
Vestuario: Ana López
Sonido: Sandra Vicente
Música: Arnau Vila

D�nde: Teatro Cofidis

Direcci�n: Alcalá, 20. Madrid

Hasta: Abril

Horario: Miércoles, jueves y viernes 20:30h. Sábados 19h y 21:30h. Domingos 19h.

Precio: De 16 a 28 €

Venta de entradas: www.entradas.com

EL INSPECTOR, dirigida por Miguel del Arco. Corrupción y delirio

Para leer la crítica sobre el espectáculo “El inspector” que se representa en el TeatroValle-Inclán de Madrid, remito a mi reseña publicada en la web de cultura NOTODO.COM, que se puede encontrar en el siguiente link:

http://www.notodo.com/escena/teatro_contemporaneo/3495_el_inspector_teatro_valleincln_madrid.html

Miguel del Arco lleva El inspector de Nikolai Gogol al Teatro Valle-Inclán

Nadie ha advertido a un personaje honrado que figura en mi comedia. Es la risa. Miguel del Arco cita a Nikolái Gógol para presentar El inspector, la obra escrita por el ruso que podemos ver sobre las tablas del Teatro Valle-Inclán de Madrid. Y es que efectivamente la risa es el único personaje positivo que podemos encontrar en una función llena de corrupción, picaresca, sobornos, tráfico de influencias y risas. Muchas risas. Porque Miguel del Arco y sus actores han convertido el texto de Gógol en un delirante espejo vodevilesco de la sociedad actual y sus defectos (ya que las virtudes en este caso no aplican). La historia comienza cuando el alcalde y los concejales de una localidad no especificada (y por ello universal, ya que Del Arco ha eliminado las referencias a Rusia), cuna de corruptelas de todo tipo, conocen la noticia de que un inspector de la capital está al llegar, con los peligros esto conlleva para su cómoda forma de vida. No saben cómo es este tal funcionario, así que le confunden con un desgraciado que pasa por el pueblo, quien no pierde comba y se aprovecha de la situación aceptando todo tipo de agasajos y sobornos.

Miguel del Arco, el hombre de moda (y crucemos los dedos para que le dure, porque se lo merece) de la escena española actual, triunfador de los últimos Premios Max con Veraneantes y ahora con el montaje De ratones y hombres en el Teatro Español de Madrid, pone en escena la comedia de Gogol en un desparrame con música en directo, una espectacular escenografía y ambientación y un plantel de actores que se entregan al máximo en un no parar. La feria de la corrupción (con bombillitas de colores incluidas sobre el patio de butacas) ante nuestros ojos. Del Arco se consagra a la comedia más desaforada, y la verdad es que el resultado es un continuo batir de mandíbulas del respetable durante las dos horas que dura la función. Y además todos sabemos de lo que nos estamos riendo, porque a pesar de que el texto de Gogol se estrenara en Rusia en 1836, en la España del 2012 sigue y seguirá de plena actualidad. Los tejemanejes de los altos cargos quedan bochornosamente al descubierto en una farsa en la que todos (el alcalde, su familia, los concejales, incluso los comerciantes indignados) optan por el soborno y la vía fácil para medrar y mantener su estatus. Y dando cara, cuerpo y voz a estos seres hay que aplaudir la labor de un elenco que hasta canta y baila (sí, hay también momentos musicales), y se desdobla en diversos papeles. Todos cumplen a la perfección, desmesurados y caracterizados como el espectáculo lo exige para desatar las carcajadas. Aunque hay que destacar, además de a los que podríamos llamar protagonistas de esta obra coral, el televisivo Gonzalo de Castro como el alcalde y Juan Antonio Lumbreras como el falso inspector, a Pilar Castro, que interpreta brillante y demencialmente a la mujer del alcalde (con una relación divertidísima y humillante para con su hija, interpretada por una tambien fantástica Macarena Sanz) y a Ángel Ruiz (que pudimos ver en el Glorious de Yllana o hace poco en Follies) en diversos personajes, entre los que destaca una especie de cantaor estrella mezcla entre Joselito y Justin Bieber. Absolutamente espectacular. Y Jorge Calvo como la sirvienta bigotuda Sonia tampoco tiene desperdicio. La verdad es que todos dan el do de pecho en un vodevil absoluto. Aunque también hay que reconocer que por momentos llega a tales cotas de desfase que resulta algo extremo (tal vez los gritos y la música se les van en algún momento de las manos). Pero en efecto también es éste un espejo de una sociedad psicótica y desquiciada que reconocemos, al fin y al cabo, con una carcajada salvaje e incontenible. Una carcajada provocada por una corrupción sin tapujos y sin vergüenza. Y es que se podría elaborar esta historia con las noticias del telediario ahora mismo. Pero por mucho que se pongan en evidencia los personajes de esta y otras funciones, parece que da absolutamente igual. Como ellos mismo cantan a coro en el número musical que cierra el espectáculo: Y colorín colorado este cuento no ha acabado. Porque una vez reorganizados, volveremos a empezar.

El inspector
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Nombre del montaje: El inspector

Disciplina: teatro contemporáneo

Director: Miguel del Arco

Autor: NIkólai Gógol

Adaptaci�n: MIguel del Arco

Reparto: Fernando Albizu, Jorge Calvo, Manolo Caro, Gonzalo de Castro, Pilar Castro, Javier Lara, Juan Antonio Lumbreras, Raúl Márquez, José Luis Martínez, Chiaki Mawatari, Patxi Pascual, Ángel Ruiz, Macarena Sanz, Manuel Solo, José Luis Torrijo

Escenografía y espacio visual: Eduardo Moreno
Vestuario: Beatriz San Juan
Iluminación: Juanjo Llorens
Música: Arnau Vilà
Diseño sonoro: Sandra Vicente
Coreografía: Carlota Ferrer

D�nde: Teatro Valle-Inclán

Direcci�n: Pza. de Lavapiés, s/n. Madrid

Hasta: 16.06

Horario: De martes a sábado 20.30h. Domingos 19.30h.

Precio: De 15 a 18 euros. Día del espectador 50% descuento

Venta de entradas: www.ticketmaster.es

DE RATONES Y HOMBRES, dirigida por Miguel del Arco. Los hijos de la Ira

 

Para leer la crítica sobre el espectáculo “De ratones y hombres” que se representa en el Teatro Español de Madrid, remito a mi reseña publicada en la web de cultura NOTODO.COM, que se puede encontrar en el siguiente link:

http://www.notodo.com/escena/teatro_contemporaneo/3458_de_ratones_y_hombres_teatro_espaol_madrid.html

De ratones y hombres, de John Steinbeck en montaje de Miguel del Arco, llega al Español

Una oscura masa de individuos bajo un cielo plomizo se abalanza sobre la escena. El humo y la ténebre iluminación impide vislumbrar con exactitud qué sucede en el escenario. Al momento vemos las siluetas de los dos protagonistas corriendo desesperadamente bajo un cielo tormentoso que vaticina una tragedia. Éste es el potente comienzo del último montaje de Miguel del Arco, De ratones y hombres, que se puede ver en el Teatro Español de Madrid. El texto de Steinbeck sigue de actualidad 75 años después de su publicación y nos muestra a dos seres obligados a trabajar como bestias, vagando de lugar a otro con el sueño de poder llegar a establecerse en un terreno de su propiedad y ser por fin felices. Dos personajes increíblemente humanos: Lennie, un hombretón con la mente de un niño de seis años, todo ternura y cariño para George, su compañero de fatigas, que decidió un buen día protegerle y con el cual desde entonces vaga por la California de la Gran Depresiónamericana. Juntos llegarán a unos terrenos donde comenzarán a trabajar y encontrarán (como tantas veces antes) el producto de una época: hombres llenos de ira, violencia, cansancio y temor.

Miguel del Arco muestra de nuevo (tras obras como Juicio a una zorra o Veraneantes) sus magnífica dotes para la dirección teatral conjugando muy eficazmente comedia y drama. En este caso nos presenta una potentísima puesta en escena, tenebrosa y atmosférica. El decorado, gracias a un elaborado juego escénico, se transforma en un ente vivo (transformado por los propios personajes en los cambios de escena, como si formara parte de su trabajo de jornaleros) y transmite poderosamente la atmósfera sórdida y opresiva de la época y de los personajes, apoyado por un perfecto vestuario y un diseño de iluminación que juega con los claroscuros y asfixia a los personajes. Asimismo un riquísimo diseño de sonido ambienta (en ocasiones muy sutilmente) la acción transmitiendo sensaciones potenciadas por la música original de Arnau Vilá. Pero principalmente Del Arco se apoya en un conjunto de actores magnífico que hacen de la función un espectáculo profundamente conmovedor. Todos son notables, pero destacan por méritos propios los dos protagonistas. Fernando Cayo confecciona un George simplemente espléndido, contenido, matizado, que casa a la perfección con la interpretación de Roberto Álamo como el inocente Lennie, una especie de Frankenstein enternecedor incapaz de contener su fuerza. No hace falta explicar el pasado de estos personajes para percibir desde el primer minuto el inmenso afecto que se profesan el uno al otro. La historia que le pide Lennie a George que le cuente una y otra vez lo dice todo: Los hombres como nosotros no tienen familia. Ganan un poco de dinero y lo gastan. A nadie le importa lo que les pase. Pero nosotros no. Yo te cuido a ti. Y tú me cuidas a mí.

Muy emotiva también es la creación de Antonio Canal como el viejo manco Candy, que se une sin dudar a los sueños y esperanzas de la pareja protagonista. Y destacada también la actuación de Irene Escolar como la mujer del hijo del capataz (magnífico el íntimo momento con Lennie, apoyado por unas proyecciones de tono naïf que se utilizan en un par de instantes de la función y son un verdadero acierto). Bajo una fachada provocativa y peligrosa que desencadenará la tragedia esconde algo tan sencillo como la necesidad imperiosa de ser querida y poder conversar con alguien. Simplemente. Porque éste es el motor de los personajes. La necesidad de compartir. Avistar el cariño y la compasión en medio de la tragedia. George y Lennie han puesto remedio a esto aliándose. El viejo Candy desea salir del brutal mundo en el que se encuentra para unirse a esta pura pareja. Crooks(interpretado por Emilio Buale), el negro apartado de todos que ataca para defenderse lamenta verse obligado a sufrir su soledad noche tras noche mientras los demás ríen en el barracón. Éstos y el resto de los personajes de De ratones y hombres nos descubren al hombre y el animal, los sueños y esperanzas enfrentados al cansancio vital y la crisis de un mundo que se cae a pedazos. Un universo que recuerda de forma escalofriante al mundo en el que nos movemos hoy en día. Contra el que hay que luchar para no perder la esperanza. Mira Lennie, allá a lo lejos, al otro lado del río…

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Nombre del montaje: De ratones y hombres

Disciplina: Teatro contemporáneo

Director: Miguel del Arco

Autor: John Steinbeck

Adaptaci�n: Juan Caño Arecha y Miguel del Arco

Reparto: Fernando Cayo, Roberto Álamo, Antonio Canal, Rafael Martín, Josean Bengoetxea, Irene Escolar, Eduardo Velasco, Diego Toucedo, Alberto iglesias, Emilio Buale

Espacio escénico: Eduardo Moreno
Iluminación
: Juanjo Llorens
Música original
: Arnau Vilá
Coreografía
: Chevi Muraday
Diseño de sonido:
Sandra Vicente – Estudio 340
Figurinista:
Ana López
Producción: Concha Busto Producción y Distribución

D�nde: Teatro Español

Direcci�n: Principe, 25. Madrid

Hasta: 27.05

Horario: De martes a sábado 20h. Domingos 18h.

Precio: De 4 a 22 €. Martes y miércoles 25% descuento

Venta de entradas: www.telentrada.com