39 DEFAULTS, de Mar Gómez Glez

39-defaults

(Esta crítica ha sido publicada en la web de cultura Notodo.com con motivo del estreno de 39 Defaults en el Teatro Guindalera de Madrid. Para más información podéis hacer clic aquí y ver la reseña en la web de Notodo.)

39 DEFAULTS. De Nueva York a la Guindalera.
Crítica por Miguel Gabaldón

El 15M y Occupy Wall Street, Thoreau y la desobediencia civil, The Wire y Un tranvía llamado deseo, suspense y comedia se mezclan en el nuevo estreno que acaba de llegar al Teatro Guindalera. 39 defaults llega invitada a esta siempre interesante sala que sigue resistiendo en la calle Martínez Izquierdo, después de haber sido estrenada en Nueva York. Un texto de Mar Gómez González que se basa en la figura de Enric Duran, el llamado Robin de los Bancos, que estafó cerca de medio millón de euros a diferentes entidades financieras, dejando 39 impagos (los 39 defaults del título) con el objetivo de denunciar el sistema capitalista y poder financiar diferentes iniciativas antiestablishment.

La historia gira en torno a dos personajes: Ricard, un activista español que después de una conferencia en Nueva York va a casa de una chica que acaba de conocer, Liz, mientras espera que se ponga en contacto con él la persona que le va a acoger esa noche. El texto de Gómez González y la puesta en escena de Laura Madera transitan a través de esa velada improvisada con naturalidad, frescura y de forma amena, vadeando la pretenciosidad (en la que podía caer de cabeza). Ciertos secretos guardados por los personajes mantienen un suspense que hace plantearse qué está pasando realmente entre los personajes. La historia navega entre el teatro social, la comedia (muy bien traídos esos problemas lingüísticos) y hasta la intriga, indagando acerca de la falta de confianza, la cobardía y la realidad de una sociedad en crisis.

La puesta en escena de la directora Laura Madera es sencilla y con ritmo, centrándose en las interpretaciones, con apenas un par de elementos escenográficos (libros y sofás) y un músico en escena (que no aporta demasiado, todo sea dicho, pero le da rollito al asunto). En cuanto a las interpretaciones, Ana Adams y Juan Caballero ponen en pie un estupendo trabajo actoral. Ambos consiguen hacer absolutamente creíbles esos dos personajes e introducirnos en esta habitación en la que no se sabe qué puede suceder. Sólo un pero (muy pequeñito): hay que decir que Ana Adams tal vez es demasiado guapa (ya podían ser todos los peros así) para el personaje ya que, en concordancia con algunas actitudes de Liz, Caballero (si fuera hetero y un hombre con necesidades como la media de la sociedad española, por muy revolucionario que sea) debería caer rendido a los pies de la muchacha desde el minuto uno (por cierto, que “please, no me gusta beber sola” es una frase que voy a empezar a utilizar cuando quiera emborrachar a alguien). Pero vamos, que esto no tiene nada que ver con su interpretación que, lo dicho, es estupenda como lo es también la de Caballero.

39 defaults es una obra perspicaz y muy entretenida que nos acerca a un habitación repleta de idealismo (y también realidad), falta de confianza y miedo. Una montaje cuyo final, aunque en algún momento uno tema que pueda virar hacia el maniqueísmo, deja un amargo y muy interesante espacio para la reflexión y el debate. Un montaje muy apropiado también para la delicada situación en que se encuentra esta sala en la que se representa, con un riesgo real e inminente de cerrar sus puertas para siempre. Volvamos a la Guindalera, porque la sala necesita toda nuestra ayuda. Y 39 defaults es una ocasión perfecta (al igual que Duet for one, la otra función que tienen en cartel) para seguir siendo revolucionarios y apoyar el teatro.

M.G.

THE WOOSTER GROUP’S VERSION OF TENNESSEE WILLIAMS’ VIEUX CARRÉ, una alucinación magistral

Photo by Steven Gunther

CRÍTICA

(NUEVA YORK, Baryshnikov Arts Center)


Hablar de The Wooster Group es hablar del grupo de teatro experimental más importante de Nueva York, y por ende de todo Estados Unidos. Este grupo de avant-garde teatral, nacido en 1975, es uno de los máximos exponentes de la concepción del hecho teatral como experiencia. Desde los setenta, sus miembros (entre cuyos fundadores se encuentra Willem Dafoe), siguen adaptando piezas de múltiples autores (Shakespeare, Chejov, O’Neill, Arthur Miller), dándoles un giro total y convirtiéndolas en algo mucho más cercano a la performance que al teatro convencional.

La adaptación de esta obra tardía de Tennessee Wiliams les hace encontrarse por fin con uno de los dramaturgos más importantes de Estados Unidos. Vieux Carré es un texto que Williams tardó cuarenta años en escribir, terminándolo ya en su vejez, que recopila las experiencias vividas en su juventud en una vieja casa de huéspedes del barrio de Vieux Carré en la ciudad de Nueva Orleans. Un texto fragmentario, meláncólico, con una parte autobiográfica importante, que no fue muy bien recibido en su momento (en parte por un evidente carácter homosexual de alguno de sus personajes) llegando a convertirse en una de las grandes obras olvidadas de Williams.

Un texto perfecto para The Wooster Group, que lo transforma en un viaje alucinatorio, lleno de erotismo y caos, a través de los recuerdos y la memoria del protagonista, ese joven escritor (alter ego de Williams) que despierta a la sexualidad y a la creatividad en esa casa de Nueva Orleans.

The Wooster Group sumerge al espectador en un sueño, o más bien en una pesadilla con un estado de duermevela constante. Un brutal lirismo se mezcla con la carnalidad más explícita. Todo sucede en un en un ambiente cargado, sinuoso y envolvente. En un escenario diáfano pero lleno de elementos desperdigados por el suelo, colchones, sillas, mesas, botellas, libros…un caos total, sucio y decadente por el que deambulan los personajes. Unos personajes llevados al límite, completamente excesivos, por unos actores increíbles que se desdoblan a su vez en varios personajes.

Ari Fliakos encarna al escritor, continuamente presente en escena (y casi continuamente también en ropa interior), que nos guía a través de sus recuerdos. Y consigue arrastrar al espectador dentro de su mente en el torbellino de emociones que está experimentando, en una mezcla de soledad, indecisión y deseo. Scott Shepherd interpreta a Nightingale, un viejo atormentado y lascivo artista homosexual tuberculoso, y a Tye, el brutal compañero de una de las inquilinas, Jane, interpretada con ternura increíble por Kate Valk, que a la vez interpreta a Mrs. Wire, la casera que parece sacada de una película de terror (brutal caracterización de Valk aquí también). Daniel Pettrow interpreta a un fotógrafo, itinerante en la historia, y a Sky, ése espiritu libre del que se enamora el escritor y con el que consigue escapar al final.

Toda la obra está impregnada de sexualidad: el escritor luchando por encontrar su camino, el viejo artista, obsesionado con tener una última relación, Tye utiliza el sexo para sus intereses, tres pantallas que hay en escena alternan imágenes pornográficas con otras de los propios actores en directo u otras imágenes evocadoras. Scott Shepherd en sus dos personajes lleva un falo de plástico (gran parte del tiempo a la vista en el viejo artista homosexual que viste con un simple batín, que recuerda a un kimono japonés), o embutido en la ropa interior en el rudo personaje de Tye (que puede llegar a prostituirse con hombres por una cantidad razonable de dinero). El sexo está explícitamente presente de forma continua, pero no de manera gratuita. Forma parte de la vida de esos personajes.

Unos personajes que se deslizan entrando y saliendo de la escena, como de la mente del escritor, que les convoca a todos, que finalmente, cuando consigue salir del bloqueo que le atenaza, comienza a escribir. Sus palabras se ven reflejadas en el fondo del escenario. Y esas palabras son a a la vez las palabras que salen de la boca de los personajes de la casa de huéspedes en una plasmación directa del hecho creativo. Son estos recursos lo que hacen de The Wooster Group algo inimitable: el mágnífico uso de los pantallas (que además del uso ya descrito, proyectan también imágenes de las películas de los sesenta de Ryan Trecartin y también de Paul Morrisey para Andy Warhol), la escenografía (que posee además plataformas rotatorias para cambios de escena), la iluminación (sencillamente magnífica, irreal y tenebrosa, con cambios continuos de diferentes filtros para las diferentes escenas que se producen a la vez en el escenario, con ondulaciones en momentos de pausa que provocan un efecto hipnótico, como cuando observas el mar o el fuego de una chimenea). Por no hablar de un diseño de sonido como nunca he oído en un teatro, potenciando su capacidad expresiva al máximo, otorgando a cada uno de los personajes unas cualidades sonoras diferentes (ecos, volúmenes, gravedad…), además de crear unos ambientes evocadores y muy ricos y utilizar unas composiciones musicales perfectas que fomentan la melancolía necesaria para experimentar esta pieza.

Todo, y digo todos y cada uno de sus elementos, están en una armonía superior para crear este viaje alucinatorio. Por lo visto en The Wooster Group todos los departamentos trabajan a la vez en la preparación de las escenas. De un día de seis horas sacan en claro diez minutos de obra, en un diálogo constante y conjunto entre actores, escenógrafos, iluminadores, sonidistas, equipo audiovisual…todo supervisado por la directora, Elisabeth LeCompte. Sin duda es una forma de trabajar que les beneficia.

Podría estar hablando horas y horas sobre este increíble espectáculo, pero voy a parar. Simplemente decir que si alguna vez tenéis la oportunidad de asistir a un espectáculo de esta compañía, no lo dudéis ni un solo momento. Es una experiencia catártica. Y de lo mejor (si no lo mejor a secas) que he visto sobre un escenario jamás.

 

Photo by Paula Court

 

FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA

VIEUX CARRÉ
by Tennessee Williams

The Writer: Ari Fliakos
Photographer: Judson Williams (2009), Daniel Pettrow (2010-11)
Mrs. Wire: Ellen Mills (2009), Kate Valk (2010-11)
Nursie: Kaneza Schaal
Jane Sparks: Kate Valk
Nightingale: Scott Shepherd
The Pickup: Daniel Jackson
Mary Maude and Miss Carrie: Alan Boyd Kleiman (on video)
Tye McCool: Scott Shepherd
Avatar: Andrew Schneider
Dancer: Casey Spooner (on video)
The Judge: Ben Williams (voice-over)
Sky: Raimonda Skeryte (2009), Daniel Pettrow (2010-11)

Director: Elizabeth LeCompte
Associate Director: Kate Valk
Lighting: Jennifer Tipton
Sound: Matt Schloss, Omar Zubair
Video: Andrew Schneider
Production Manager: Bozkurt Karasu
Stage Manager: Teresa Hartmann
Technical Director, Additional Video: Aron Deyo
Master Electrician: Rob Reese (2009), Kent Barrett (2010-11)
Technical Assistant: Daniel Jackson
Wardrobe: Enver Chakartash
Sound Consultant: Jamie McElhinney
Special Advisor: Casey Spooner
Cineturg: Dennis Dermody
Producer: Cynthia Hedstrom
General Manager: Edward McKeaney
Grants/Operations Manager: Jamie Poskin
Archivist: Clay Hapaz
Media Projects: Geoff Abbas
Arts Education Manager: Kaneza Schaal
Administrator: Jason Gray Platt
Strategic Consultant: Joel Bassin
Video Blog: Zbigniew Bzymek with Jean Coleman

VIEUX CARRÉ is presented by special arrangement with Samuel French Inc. on behalf of the University of the South, Sewanee, Tennessee. A co-production between Théâtre National de Strasbourg, Les Spectacles Vivants-Centre Pompidou, Festival d’Automne à Paris.


Production History

November, 2008: Rehearsals at The Performing Garage
December, 2008: Research and film shoot in New Orleans, Louisiana
May, 2009: Rehearsals at The Performing Garage
August-October, 2009: Rehearsals at The Performing Garage
November 19 – 23, 2009: Performances at Festival d’Automne at Centre Pompidou in Paris, France
November 6 – 14, 2009: Performances at Festival Premieres at Théâtre National in Strasbourg, France
May – June, 2010: Rehearsals at The Performing Garage
August 21 – 24, 2010: Performances at the Edinburgh International Festival at Royal Lyceum Theater in Edinburgh, Scotland
October – November, 2010: Rehearsals at The Performing Garage
December 1 – 12, 2010: Performances at REDCAT in Los Angeles
February 2 – March 13, 2011: Performances at the Baryshnikov Arts Center in New York

Web de la compañía:

http://thewoostergroup.org/twg/twg.php?vieux-carre

FECHA DE LA REPRESENTACIÓN A LA QUE ALUDE LA CRÍTICA:

13/03/2011


SPIDER-MAN: TURN OFF THE DARK, el musical postmoderno

Photo by Jacob Cohl © Broadway.com

CRÍTICA / REVIEW

Ayer tuvo lugar en Nueva York el estreno oficial de Spider-Man, después de seis cambios de fecha, más de 180 representaciones previas, 75 millones de dólares, varios accidentes y el despido de su directora inicial. Muchas cosas para una sola obra.

Yo tuve la oportunidad de ver el montaje en marzo, cuando todavía se mantenían las previews de la función según imaginó Julie Taymor, la directora inicial y propulsora del proyecto, a quien decidieron despedir por esas fechas. Con lo cual las opiniones vertidas aquí harán referencia a este montaje, ya inexistente pero del que parece quedan elementos.

La verdad es que lo que yo vi en aquel momento en el Foxwood Theatre de Nueva York fue simplemente brutal.  Desmedido, demencial y megalómano, pero brutal. Lo más espectacular que he visto encima de un escenario.

Eso sí, si espectáculo es lo que se busca. Si se pide una historia, comprensible, en la que poder seguir a los personajes, eso ya es otro tema. La historia mezclaba demasiados elementos sin centrarse en ninguno y precisamente por ese lado atacaban todas las críticas negativas que ha tenido durante todo este tiempo: el caos argumental.

El guión mezclaba tal vez demasiados elementos, pero a Julie Taymor, también coguionista, se notaba que le interesaba básicamente una parte de la historia: la de Aracne y Spider-man. Una línea argumental inexistente en los comics, con personaje nuevo. Este personaje de la mitología griega, la primera mujer araña, aparece casi como el verdadero hilo conductor de la historia. En su deseo de evitar la soledad y conseguir que Peter Parker la acompañe para toda la eternidad, Aracne se mostraba como guía y a la par como némesis del protagonista. Aparecían también el Green Goblin y los Evil Six (seis malvados ataviados con un vestuario cada cual más exagerado, todo hay que decirlo), pero realmente sin peso dramático en la historia. La verdadera antagonista era Aracne, y ese arco argumental (si lo conseguías aislar del caos que lo rodeaba) resultaba bastante interesante en gran parte por lo oscuro pero a la par comprensible de los anhelos de ese personaje.

En cuanto al cast, la verdad es que me parecieron todos muy correctos, y algunos espectaculares, como por ejemplo el protagonista. Aunque tengo que hacer una aclaración, y es que el día de la representación a la que acudí no estaba el protagonista regular (Reeve Carney) sino el suplente (Matthew James Thomas). Y la verdad es que creo que fue una suerte. Ya que, según vídeos que he podido ver, James Thomas (el Peter Parker que pude ver) poseía una voz rasgada y un aspecto aniñado e indefenso muy atractivos, mientras Carney tiene una voz más limpia y look un poco chulesco. Con lo cual creo que la presencia del suplente beneficiaba (sin duda alguna, por lo menos a mi parecer) a la obra, gracias a la intensidad e identificación con el personaje que otorgaba este actor. Jennifer Damiano como Mary Jane aportaba la dulzura y valentía necesarias, Patrick Page como el Duende Verde salía bastante bien parado y T.V. Carpio en el papel de Aracne suplía ciertas deficiencias dramáticas con un voz espectacular en las canciones que interpretaba, que llegaba a convertirse en hipnótica.

En cuanto a la música, compuesta por Bono y The Edge, del grupo U2, con un par de guitarras eléctricas prácticamente todo el tiempo en escena, resulta muy potente. En especial las más recurrentes y espectaculares “Rise above” y “Boy falls from the sky”. Todo con un toque rockero muy U2 (y yo tampoco es que sea muy fan del grupo irlandés), que hace todo bastante espectacular y poco “musical de Broadway” a la antigua usanza.

Capítulo aparte merece la puesta en escena y la escenografía (de george Tsypin), absolutamente espectaculares.  Con cambios de escenario cada pocos minutos, vuelos por el patio de butacas y acción por todos lados, era muy difícil no quedarse con la boca abiera en más de un momento. Los decorados tipo desplegables de cartón con referencias al mundo pop y del comic, con perspectivas imposibles, carreteras que se levantan, vistas desde lo alto del Chrysler building (con pequeñas luces en la pared del fondo del escenario, moviéndose como filas de coches…), el laboratorio hipnótico de Norman Osborn, la sede del periódico con esa coreografía de secretarias desplazándose con sus sillas con ruedas, las calles de Nueva York que van cambiando como páginas plegándose una y otra vez mientras Peter y Mary Jane siguen cada uno su camino hacia su casa cantando mientras caminan por unas cintas transportadoras… Hay una cantidad ingente de imágenes novedosas, pero a la vez construidas mediante elementos artesanales, que lo hacen más meritorio todavía.

Aunque en la segunda parte del espectáculo cambiaba el estilo y se abusaba tal vez de jugar con cinco pantallas gigantes verticales para crear los escenarios y presentar y mostrar las acciones de los “Evil Six”, unos malos como ya he dicho antes algo exagerados en su vestuario. Un vestuario, obra de Eiko Ishioka (responsable del magnífico vestuario de la película Drácula de Bram Stoker, por ejemplo), que en algunos momentos, como en éste, patina.

Sin embargo aunque en el musical había momentos algo ridículos, también hay momentos increíbles, como la presentación de Aracne, con las tejedoras, o su otra aparición detrás de paneles en los que el cielo estrellado se transforma en telas de araña, que hacen olvidar esos otros algo más prescindibles. Hay que reseñar que todos los cambios de escenario y coreografías aéreas eran tan complejas que en un momento tuvieron que parar la representación porque no habían enganchado el arnés al actor principal (lo raro es que no pasara más veces).

La parte mala es que la historia se quedaba muy difuminada. El Green Goblin tenía presencia la primera mitad del espectáculo, pero luego desaparecía y era sustituido por los seis villanos que de forma caótica eran presentados y después eliminados por Spider-Man. La historia de MJ y Peter Parker estaba ahí, pero casi tenías más ganas de que Spider-man acabara con Aracne que con Mary Jane. Asimismo la existencia de un coro de frikis de los cómics, que al principio narran la historia pero desaparecían al final misteriosamente, no ayudaba mucho.

Sin embargo y pese a todo, el resultado era tan demencial y megalómano, con referencias de todo tipo: a la cultura pop, a los comics, a la mitología, a la cultura popular… Pero también con cierto intento de llegar a algo más, con un interés desmedido por llegar a abarcar todo lo abarcable,  mezclándolo en una batidora inmensa y carísima. El objetivo era conseguir algo que no se hubiera conseguido nunca, y la verdad es que el objetivo para mí se conseguía, y este Spider-Man llegaba a ser algo nuevo por completo, en el cual la historia como tal, lineal, ya no es tan importante. Lo que tenías ante ti eran retazos, imágenes que tú tenías que montar. La evolución del musical. El musical posmoderno.

Pero la megalomanía e innovación tienen su precio. 65 millones de dólares. Y es un precio demasiado alto para que los productores vean a la gente salir del teatro sin que se haya enterado de nada. Necesitan un espectáculo que dure años y que puedan sacar de gira. Con lo cual tomaron una decisión drástica y despidieron a Julie Taymor, sin duda el corazón de este espectáculo, que, aunque desmedido, era suyo (como suyo es uno de los grandes éxitos de Broadway, El rey león).

Yo sin duda alguna habría recomendado a cualquiera que fuera a Nueva York que viera este espectáculo. Ahora, que ha cambiado de director (por Philip William McKinley, responsable de algunos espectáculos circenses de los Ringling Brothers, que son una horterada de tomo y lomo) (y lo digo con conocimiento de causa) y de guión, realizándose modificaciones en historia, canciones y puesta en escena, no estoy tan seguro. He leído que ha habido algunos cambios con los que estoy de acuerdo: el desarrollo de la relación de Peter Parker con sus tíos (excesivamente breve en el montaje original), así como una mayor presencia del Green Goblin y relación con los Evil Six, que antes aparecían un poco de repente  y ahora son esbirros de Osborne. También estoy de acuerdo con la eliminación del Geek Chorus, como le llamaban (los adolescentes frikis que comentaban desde un punto de vista completamente externo la acción pero que en algunos momentos mosqueaban interactuando con los personajes), aunque tal vez este grupo podía haber dado juego y riqueza enfocado de otra forma. Así como sospecho habrán eliminado el que sin duda era el número más ridículo y criticado: una canción entera de Aracne con un coro de arañas y ella misma con zapatos de tacón, celosa cantando que por qué las terrícolas pueden ponerse tacones y ellas no (ejem) y que por eso Spider-Man prefiere a Mary Jane.

Pero lo malo es que, aparte de este número (infame, aunque fantástico visto desde un punto de vista fetichista y kitsch), este personaje mitológico por lo visto ha sido recortado mucho más, quedando el algo anecdótico. De un personaje perturbador, erótico y malvado, pero a la vez muy desdichado, ha evolucionado (o involucionado) a una especie de hada madrina que vela por el protagonista (con lo cual se habrá eliminado uno de los climax de la obra, la lucha de Spider-Man contra Aracne en su red).

Eso, entre otras cosas, es lo que dice Ben Bratley, el crítico del New York Times, uno de los más agresivos contra el musical: “this singing comic book is no longer the ungodly, indecipherable mess it was in February. It’s just a bore.” (“Este comic cantado ya no es el tremendo, idescifrable lío que era en febrero. Ahora simplemente es un aburrimiento”). Por lo visto se ha trasformado en un historia lineal con personajes más definidos pero más normal también, aunque siga manteniendo gran parte de los elementos (estéticos al menos) del montaje original. Aunque Bratley dice que sólo mantiene un escaso parecido con el sueño enfebrecido que era. “The first time I saw the show, it was like watching the Hindenburg burn and crash” (“la primera vez que vi el espectáculo era como ver el Hindenburg arder y estrellarse”).

Ciertamente ésa tal vez era la sensación que tenías cuando salías del teatro. De algo muy grande, que no habías visto nunca: un caos que te sobrepasaba pero que por ello mismo era fascinante. Ahora parece que se ha transformado en algo más normal. Tal vez del Hinderburg estrellándose ha pasado a ser un globo de helio normal y corriente en un fiesta de cumpleaños. Una pena, la verdad. Y sobre todo una pena muy cara.

FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA

SPIDER-MAN: TURN OFF THE DARK

Music and lyrics by Bono and the Edge; book by Julie Taymor, Glen Berger and Roberto Aguirre-Sacasa; original direction by Ms. Taymor; creative consultant, Philip William McKinley; choreography and aerial choreography by Daniel Ezralow; additional choreography by Chase Brock; sets by George Tsypin; lighting by Donald Holder; costumes by Eiko Ishioka; sound by Jonathan Deans; projections by Kyle Cooper; masks by Ms. Taymor; hair design by Campbell Young Associates/Luc Verschueren; makeup design by Judy Chin; aerial design by Scott Rogers; aerial rigging design by Jaque Paquin; projection coordinator/additional content design by Howard Werner; arrangements and orchestrations by David Campbell; music supervisor, Teese Gohl; music producer, Paul Bogaev; music direction by Kimberly Grigsby; music coordinator, Antoine Silverman; vocal arrangements by Mr. Campbell, Mr. Gohl and Ms. Grigsby; additional arrangements/vocal arrangements by Dawn Kenny and Rori Coleman; production manager, Juniper Street Productions and M B Productions; general managers, Alan Wasser, Allan Williams and Aaron Lustbader; associate producer, Anne Tanaka; executive producers, Glenn Orsher, Stephen Howard, Martin McCallum and Adam Silberman. Presented by Michael Cohl and Jeremiah J. Harris, Land Line Productions, Hello Entertainment/David Garfinkle/Tony Adams, Sony Pictures Entertainment, Norton Herrick and Herrick Entertainment, Billy Rovzar and Fernando Rovzar, Stephen Bronfman, Jeffrey B. Hecktman, Omneity Entertainment/Richard G. Weinberg, James L. Nederlander, Terry Allen Kramer, S2BN Entertainment, Jam Theatricals, the Mayerson/Gould/Hauser/Tysoe Group, Patricia Lambrecht and Paul McGuinness, by arrangement with Marvel Entertainment. At the Foxwoods Theater, 213 West 42nd Street, Manhattan; (877) 250-2929, Running time: 2 hours 45 minutes.

WITH: Reeve Carney (Peter Parker/Spider-Man), Jennifer Damiano (Mary Jane Watson), T. V. Carpio (Arachne), Patrick Page (Norman Osborn/Green Goblin), Michael Mulheren (J. Jonah Jameson), Ken Marks (Uncle Ben/Buttons), Isabel Keating (Mrs. Gribrock/Aunt May/Maxie), Jeb Brown (M J’s Father/Stokes), Laura Beth Wells (Emily Osborn), Matt Caplan (Flash/Bud), Dwayne Clark (Boyle/Robertson) and Luther Creek (Kong/Travis).

Página web del musical:

http://spidermanonbroadway.marvel.com/

Fecha de la representación a la que alude la crítica:

16/03/2011

Photo by Jacob Cohl © Broadway.com