EN EL ESTANQUE DORADO, con Héctor Alterio y Lola Herrera


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(Esta crítica fue publicada en la web de cultura Notodo.com con motivo del estreno de la obra En el estanque dorado en el Teatro Bellas Artes de Madrid. Un ocasión increíble para disfrutar de dos monstruos de las escena. Para más información podéis hacer clic aquí y ver la reseña en la web de Notodo.)

EN EL ESTANQUE DORADO. crítica por Miguel Gabaldón

Hay veces que uno sale de una sala de teatro completamente lleno, henchido como un gorila en celo, con la felicidad que le sale por las orejas. Y eso es lo que pasa en la obra En el estanque dorado, que después de una larga gira por fin ha llegado al Teatro Bellas Artes de Madrid. El texto que diera lugar a la película protagonizada por Kathleen Hepburn y Henry Fonda se convierte en un espectáculo de los que hacen que te olvides absolutamente de todo durante las casi dos horas que dura. La obra de Ernest Thompson es una historia otoñal (dorada, por la edad de sus protagonistas, por sus colores, su escenografía, cálida y acogedora), de una pareja (él ochenta años, ella setenta) en su lugar de vaciones estivales a la vera de un lago. Asisitiremos a la relación aún viva de este matrimonio y a la visita de su hija, su nueva pareja y el hijo él. La puesta en escena de Magüi Mira es delicada y sencilla, clásica, ambientando esta historia, recogiéndola en su seno y centrándose en unas actuaciones que son una verdadera delicia (de verdad de la buena). Hay veces que es necesario ver una historia de éstas para reconciliarse con la humanidad.

Y es que sólo por ver a dos pedazo de cacho de actores en escena, ya merecería la pena pagar para ver la obra. Héctor Alterio y Lola Herrera se encuentran por primera vez en escena pero parece que llevan toda una vida trabajando juntos. Su complicidad, su ironía, sus ganas de jugar les convierten en una pareja absolutamente encantadora. Uno desea fervientemente poder acabar como ellos cuando llegue uno a la vejez (bueno, o a cualquier edad), porque además tampoco se pasan con el almíbar y la ñoñería queda en su punto justo. Es un verdadero privilegio poder disfrutar del saber hacer de dos monstruos escénicos, prodigios de verdad y naturalidad. Te crees cada una de sus frases y miradas, y eso no tiene precio. El cascarrabias Norman de Alterio, con su humor negro, negrísimo, y su obsesión por la muerte resulta sencillamente embaucador y genial. Y la amorosa Ethel de Lola Herrera no se queda atrás. Ambos consiguen sobre las tablas un támden que no se olvidará en mucho tiempo (y la verdad es que no hay muchas oportunidades de ver una conjunción como ésta). En cuanto al resto del reparto, Luz Valdenebro va creciendo y creciendo como la hija del matrimonio, hasta resultar francamente emocionante y ser una digna rival de sus padres escénicos. Camilo Rodrigo como su nueva pareja resulta bastante acertado con su composición también (aunque es el personaje menos agradecido). Así como un joven Mariano Estudillo, todo naturalidad y chulería, aire fresco para la familia. Una verdadera delicia este montaje. Humano, tierno y grandísimo en sus sencillez. Gigantescos Alterio y Herrera. “Voy a despedirme del estanque, ¿vienes?” Id, id sin dudar, porque no me cansaré de decir que pocas veces se puede disfrutar de un pareja como ésta.

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