CABARÉ DE CARICIA Y PUNTAPIE, de la Compañía El Gato Negro. Muy Vian!

cabare de caricia y puntapie


Para leer la crítica sobre el espectáculo Cabaré de caricia y puntapié que se representa en el Teatro Alfil de Madrid, remito a mi reseña publicada en la web de cultura NOTODO.COM, que se puede encontrar en este link.

ANTÍGONA, protagonizada por Najwa Nimri.

 ANTIGONA

Para leer la crítica sobre el espectáculo Antígona que se representa en el Matadero de Madrid, remito a mi reseña publicada en la web de cultura NOTODO.COM, que se puede encontrar en este link.

Antígona, dirigida por Rubén Ochandiano y protagonizada por Najwa Nimri, llega al Matadero

Un piano suena en directo mientras un actor (David Kammenos) interpreta en francés ese himno sobre la utopía que es el Youkali de Kurt Weill y una nodriza barbuda (Berta Ojea) dormita sobre una mesa de madera. “Youkali es el país de nuestros sueños. Youkali, es la alegría, es el placer…” Éste es el poético comienzo de Antígona,creada en su momento por Sófocles, reinterpretada por Jean Anouilh y pasada ahora por el tamiz de la visión de Rubén Ochandiano y Carlos Dorrego, que trasladan esta luchadora a nuestros días sobre las tablas de las Naves del Español del Matadero de Madrid.

Antígona comienza al término de una guerra civil que, accidentalmente, ha llevado a Creón al poder. Es un país lleno de deudas y liderado por un gobernante que ha establecido una serie de leyes absurdas, y que obliga a que el cadáver del revolucionario Polinice se pudra a la intemperie. Antígona, hija del antiguo rey Edipo y hermana de ese cuerpo insepulto, intenta por todos los medios enterrar el cadáver de su hermano. Antígona es una tragedia acerca de la eterna lucha entre la libertad y la injusticia, la moral y la opresión. Anouilh, reescribió el texto en 1942, durante la ocupación alemana de Francia en la Segunda Guerra Mundial, estableciendo paralelismo entre Creonte y Pétain, y entre Antígona y la Resistencia. Y ahora se nos presenta de nuevo para poner sobre la mesa los paralelismos con nuestra querida y corrupta sociedad de hoy día.

La puesta en escena nos lleva a un momento y lugar indeterminados, una especie de circo ambulante (con un ambiente cercano al de la freak y soberbia serie de la HBO, Carnivale, mujer barbuda incluida) en la que el escenario del Matadero está aprovechado al máximo. Una mesa alargada con multitud de enseres sobre ella, un escritorio, un saco de boxeo, un tocador, unos columpios y poco más son los elementos diseminados a lo largo y ancho del diáfano escenario. Y un pianista en una esquina acompaña en directo tramos de la obra. Una extremadamente sugerente y atmosférica iluminación, una interesante ambientación sonora (que además utiliza como leit motiv dos temas clásicos sobre la utopía y los sueños), un ecléctico vestuario (en el que las botas de boxeador se mezclan con los zapatos de payaso, las sudaderas, los trajes militares y un outfit femenino pasado de rosca) y esa sencilla pero perfecta escenografía consiguen un espectáculo estéticamente sobresaliente. Se abren los paneles del fondo del escenario y entre la neblina aparece a contraluz Antígona. Somewhere over the rainbow, skies are blue and the dreams that you dare to dream really do come true… Este es el nuevo himno de la Antígona de Ochandiano, interpretada por Najwa Nimri (uno de los grandes reclamos de la función), que defiende su papel sin estridencias, delicada pero intensa. La cantante y actriz interpreta con fortaleza a esta heroína y aprueba su bautismo de fuego teatral con nota. Ochandiano defiende correctamente también ese Creón dictatorial (al cual en vez de anciano han decidido representar de la misma edad que su oponente) que intenta convencer a Antígona de evitar su destino trágico. Berta Ojea está espléndida como la nodriza. Toni Acosta aporta una fragilidad muy acorde con el personaje de Ismena, la hermana de Antígona. Sergio Murtiene un físico imponente perfecto como Hemón, prometido de Antígona e hijo de Creón. Nico Romero como el guardia clown realiza muy buena labor. Y ese coro griego personalizado en un solo personaje (en francés con sobretítulos, algo que puede resultar accesorio pero que tiene su punto) resulta tremendamente atractivo en las manos del galo David Kammenos.

Antígona es un espectáculo que, si bien tiene algún ligero bache de ritmo (tal vez el parlamento de Creón con Antígona es excesivamente largo) y alguna que otra obviedad (ese rótulo final de “Bienvenidos a España” con pasodoble incluido es tal vez demasiado efectista) en su conjunto es un muy sugerente espectáculo escénico de intensa poesía en su desnudez. Y una estimulante reflexión. Un grito de libertad, una llamada a la insurgencia ante un poder corrupto. Un deseo de rozar ese lugar mejor, ese país utópico donde los sueños se hacen realidad. Y aunque la última frase de la canción de Weill siempre nos devuelva a la realidad (“Mais c’est un rêve, une folie. Il n’y a pas de Youkali: Pero es un sueño, una locura, no hay un Youkali“), Antígona nos recuerda que hay que luchar contra aquello que es injusto. Siempre. Aunque la tragedia esté a la vuelta de la esquina.

+ INFO

Nombre del montaje: Antígona

Disciplina: teatro clásico

Director: Rubén Ochandiano y Carlos Dorrego

Autor: Jean Anouilh

Adaptaci�n: Rubén Ochandiano y Carlos Dorrego

Reparto: David Kammenos, Najwa Nimri, Berta Ojea, Toni Acosta, Sergio Mur, Rubén Ochandiano, Nico Romero, Ramón Grau

Iluminación: Juan G. Cornejo
Espacio escénico: Shiloh Garrel
Vestuario: Berta Grasset e Iratxe Sanz
Gestión artística: Nicolás Bueno
Traducción texto original: Olivia Tomé
Efectos sonoros: Ignacio Hita

D�nde: Naves del Español, Sala Uno. Matadero

Direcci�n: Paseo de la Chopera, 14. Madrid

Hasta: 17.03

Horario: De martes a sábados a las 20h. Domingos a las 19h.

Precio: Martes, miércoles y jueves: 16,50 € Viernes, sábado y domingos 22 €

Venta de entradas: www.telentrada.es

LA LENGUA EN PEDAZOS, de Juan Mayorga. Mística.

la lengua en pedazos

Reseña publicada en la web de cultura NOTODO.COM, que se puede encontrar en este link.

El Teatro Fernán Gómez repone La lengua en pedazos, de Juan Mayorga

Monja, escritora, mística, levitadora, insurgente. Eso y mucho más era Santa Teresa de Jesús. “Entre pucheros anda Dios“, escribió. Y con esa frase comienza La lengua en pedazos, un texto escrito y dirigido por Juan Mayorga que se ha estrenado en el Teatro Fernán Gómez de Madrid. Y entre pucheros anda la historia, pues la escena se desarrolla en espacio vacío con sólo una mesa de cocina. Alrededor de este elemento escénico tendrá lugar un combate dialéctico entre la santa desobediente y un guardián de la iglesia, inquisidor cuya intención es evitar el cisma que pueden llegar a provocar los actos de la abulense.

Mayorga (que actualmente tiene en cartelera ese ejercicio metateatral que es El crítico) ha escogido esta obra para lanzarse a la dirección. Y hay que decir que en estos días, malos tiempos para lo espiritual, es casi insensato poner en pie un proyecto así. El texto, basado en el Libro de la vida de la santa, es un viaje a través de las experiencias de esta mujer: su infancia, sus dudas, sus demonios y sus visiones. Pero no temáis, ya que lo que pretende no es ganar adeptos para la causa (no parecen sospechosos de ser santones ultrarreligiosos los que han puesto en pie el proyecto) (el propio Mayorga se confiesa ateo, y aquí estamos), sino reflejar una personalidad fascinante que hipnotiza en su locura divina y brutal clarividencia, dejando aparte el hecho de que sea uno creyente o no. El espectáculo no cataloga a Santa Teresa, una mujer inclasificable y a acontracorriente (antes y ahora), de pensamiento utópico, insurrecto y feminista (en algún momento el inquisidor acusa a la Santa de querer formar una república de mujeres, a las que Teresa llama de forma bellísima mariposas cargadas de cadenas).

“Convento, iglesia, mundo, han de ser casa de iguales“. Santa Teresa en un personaje fascinador del s. XVI que el espectáculo ha conseguido trasladar y ponerlo ante los ojos del espectador del s. XXI, con ropajes modernos y sin más armas que la palabra y un cuchillo para cortar patatas. Teresa tiene que defenderse ante el Inquisidor, pero también ante el público actual. Y gana la batalla. Ayudada en gran parte por la labor de Clara Sanchís (esta chica cada día se parece más a su madre, Magüi Mira), que es una Teresa magnética y realiza una labor francamente espléndida e intensa con este nada fácil texto. Pedro Miguel Martínez, por su parte, defiende a la perfección el personaje del inquisidor, dotándole de la dureza justa y el carácter necesario para su labor, sin caer en arquetipos malvados. El Inquisidor es el alter ego de Teresa, la versión oficial de la Iglesia ante la que ella se rebela. Un hombre que interroga, como podríamos interrogar nosotros mismos.

La lengua en pedazos es un espectáculo sencillo en su puesta en escena pero tremendamente complejo en su contenido. No apto para todos los públicos, eso también es verdad (seguro que a muchos ya sólo con ver que el tema versa sobre una santa les salen sarpullidos). Pero quien se acerque al Fernán Gómez se encontrará con un hermosísimo texto, dos espléndidas interpretaciones y un personaje subversivo estremecido por el delirio y el éxtasis. Un espectáculo en que se enfrentan las convicciones y las dudas, dios y el demonio, la realidad y la fantasía, la rebelión y las normas. Un poético y austero duelo acerca de aquello que escapa a la comprensión. “La lengua está en pedazos, y es sólo el amor el que habla; pero nadie puede hablar de ello. Es mejor no decir más.”

La lengua en pedazos
+ INFO

Nombre del montaje: La lengua en pedazos

Disciplina: Teatro contemporáneo

Director: Juan Mayorga

Autor: Juan Mayorga

Reparto: Clara Sanchís, Pedro Miguel Martínez

Escenografía y Vestuario: Alejandro Andújar
Iluminación: Miguel Ángel Camacho
Espacio Sonoro: Jesús Rueda
Diseño de Producción: Ana Belén Santiago

D�nde: Teatro Fernán Gómez

Direcci�n: Plaza de Colón, 4. Madrid

Hasta: 30.06

Horario: De miércoles a sábado a las 20.30h. Domingos a las 19:30h

Precio: 16 €

Venta de entradas: www.telentrada.com

LA AMANTE INGLESA, de Marguerite Duras. En el jardín de los pensamientos.

la amante inglesa

Para leer la crítica sobre el espectáculo La amante inglesa que se representa en el Matadero de Madrid, remito a mi reseña publicada en la web de cultura NOTODO.COM, que se puede encontrar en este link.

Una fascinante Gloria Muñoz protagoniza La amante inglesa, de Marguerite Duras, en el Matadero

Un misterioso jardín emparrado, que parece salido de un cuadro de Santiago Rusiñol, es el simbólico e inquietante escenario en que se desarrolla este fascinante espectáculo: La amante inglesa. Un texto de la excepcional Marguerite Duras dirigido por Natalia Menéndez que se ha estrenado en las Naves del Españoldel Matadero de Madrid. El relato está basado en una historia real, y utiliza como detonante un asesinato para indagar en lo más profundo de la existencia. Un personaje misterioso interroga a un matrimonio de un pueblo del interior galo. La razón: la mujer ha matado, descuartizado y después repartido por toda la geografía francesa enviando los pedazos en diferentes trenes a una prima sordomuda que vivía con ellos. Una historia sin respuestas que bucea en las profundidades de la psicología del ser humano hasta hundirse en sus abismos, que se pierde entre la vegetación de los pensamientos.

Natalia Menéndez ha decidido situar la acción en ese jardín, imagen real y mental, único reducto de felicidad de la protagonista, con viejas sillas plegables de madera repartidas por la escena. A la derecha, otra imagen nos espera, la de un enrejado con cepas muertas y secas enganchadas al metal. Entre ambos fondos se mueven los tres personajes, acompañados por un diseño de iluminación evocador y atmosférico. Y por una banda sonora que, aunque podría resultar repetitiva ya que reincide en multitud de ocasiones como fondo recurrente del texto, su delicadeza crea un efecto envolvente que potencia la emoción y poesía del texto de Duras. Un texto exquisito y extremadamente sensible, como todo lo de la francesa, que utiliza el inquietante detonante de la violencia extrema e irracional, injustificada y repentina, para indagar en los comportamientos de los seres humanos de forma sutilísima y delicada. Un texto que llega hasta lo más hondo gracias a la labor de los tres intérpretes. José Luis Torrijo es ese extraño y misterioso interrogador sin nombre ni puesto definido. Él es en definitiva el espectador, lanzando preguntas de forma incesante para poder comprender por qué. Ese porqué para el que nosotros muchas veces no tenemos respuesta. Ni siquiera para nuestros propios actos. Torrijos realiza una labor muy comedida, sin resultar excesivamente llamativo, algo perfecto para dejar el protagonismo a los dos personajes que interroga. Siendo el primero el marido, Pedro. Un José Pedro Carrión (que ha sustituido a Pepe Sancho a última hora) magnífico como ese cónyuge apagado y gris. Que sin embargo permite entrever que detrás de su fachada podría esconderse cualquier cosa. Su calma y dilación a la hora de recitar sus líneas consigue que resulte en cierto modo hipnótica su actuación. Pero si de actuación hipnótica hablamos, la de Gloria Muñoz como Clara, la presunta y confesa asesina, es sencillamente impresionante. No hay palabras para definir la interpretación de esta actriz en La amante inglesa, sin duda de lo mejor que se ha podido ver últimamente. Es inevitable no sentir una atracción absoluta hacia este personaje, que pasa alternativamente de ser verdugo a víctima, de loca a brillar con cordura absoluta. Y que desafía con un incierto juego que arrastra a beber cada movimiento suyo, cada gesto, escuchar cada palabra con deleite y fascinación. Un personaje además dificilísimo y lleno de vericuetos, que en otras manos podría se podía haber perdido entre sus numerosas veredas, pero que aquí conmueve y estremece hasta lo más profundo. Sólo por ella ya merecería la pena ver el espectáculo.

Ésta no es una obra fácil y obliga al espectador a poner de su parte, con lo cual tampoco es apta para todos los públicos y a alguno su pausado ritmo le parecerá demasiado moroso. Pero La amante inglesa es sin duda un espectaculo especial y fascinante que tiene muchísimo en su poblado y denso interior ajardinado. Un inquietante recorrido a través de la razón y la locura, la necesidad de expresión, sueño y realidad. Sobre la soledad, la fantasía para evadirse de la vida cotidiana. La desesperanza, el abandono y la insatisfacción. Sobre la memoria y la conciencia. “Me pregunto qué es lo que he hecho con mi vida…” dice Clara, tristemente y con la mirada perdida. La amante inglesa es un paseo introspectivo y existencialista por el jardín del pensamiento humano. Una fascinante y poética obra llena de preguntas sin respuesta. Y de palabras que necesitan ser oídas, ser expresadas, antes de explotar en el interior de uno mismo. “Escúcheme”, es lo último que oímos decir a Clara. “Escúcheme…”.

La amante inglesa
+ INFO

Nombre del montaje: La amante inglesa

Disciplina: Teatro contemporáneo

Director: Natalia Menéndez

Autor: Marguerite Duras

Adaptaci�n: Natalia Menéndez

Reparto: Gloria Muñoz, José Pedro Carrión, José Luis Torrijos

Escenografía: Alfonso Barajas
Iluminación: Juan Gómez Cornejo
Espacio Sonoro: Luis Miguel Cobo
Vestuario: María Araujo
Una coproducción del Teatro Español y Mayfield Theatre

D�nde: Naves del Español, Sala Dos. Matadero

Direcci�n: Paseo de la Chopera, 14. Madrid

Hasta: 10.03

Horario: De martes a viernes a las 20.30h. Sábados 19.30 y 22h. Domingos a las 18.30h.

Precio: Martes, miércoles y jueves: 16,50 € Viernes, sábado y domingos 22 €

Venta de entradas: Hasta el 10.03

INVIERNO EN EL BARRIO ROJO, dirigida por Marta Etura. Triángulos

cartel_red_winter_b

 

Reseña publicada originalmente en la web de cultura NOTODO.COM, que se puede encontrar en este link.

Marta Etura se lanza a la dirección con Invierno en el Barrio Rojo, en el Teatro Español

Desde el triángulo amoroso más célebre de las leyendas medievales (el de Arturo, Ginebra y Lancelot) hasta otro contemporáneo para deleite de adolescentes calenturientas (el crepusculino formado por la inexpresiva Bella, su vampiro brilli-brilli y un hombre lobo musculado), este tipo de relaciones (llámense threesome, ménage à trois o como a uno elegantemente le venga en gana) se han erigido en fuente inagotable de material dramático para todo tipo de creaciones. Y otro trío es lo que nos trae Invierno en el Barrio Rojo, una obra finalista al Pulitzer del neoyorquino Adam Rapp. Y con ella la actriz Marta Etura se ha lanzado a la dirección en la Sala Pequeña del Teatro Español.

El relato comienza cuando Daniel lleva a la habitación del hotel que comparte con su amigo Matt en Amsterdam a una prostituta, Christina. ¿Y qué sucede? Pues que Matt se enamora de Christina. Pero Christina se cuelga de Daniel. Y Daniel, básicamente, es un egoísta enamorado de su mismidad. La historia se desarrolla en esta habitación de hotel y en un segundo acto en el apartamento donde Matt vive en Nueva York. La puesta en escena de Etura es sencilla a todos los niveles y se centra en texto y actuaciones. Pero hay algo que no llega a funcionar. Por un lado la decisión de la adaptación de nacionalizar españoles y argentinos a los personajes es innecesaria y perjudica la credibilidad de ciertos aspectos de la obra original. Aunque eso se podría pasar por alto. Sin embargo hay un problema en cuanto a las interpretaciones. Y es que nos encontramos con un triángulo que debería ser equilátero pero que no lo es. Así podemos disfrutar de una actuación maravillosa. Y de otras dos que no lo son tanto. El tímido Matt de Gonzalo de Santiago, que debe ser el personaje con el que el espectador se identifique, un alma blanca, noble y sensible, no consigue este nexo esencial con la audiencia. Y es que su actuación se encuentra en un grado bastante más cercano a la neurosis que a la timidez, con un sinfín de tics que acaban por poner ligeramente de los nervios, sin evolucionar en toda la función. Y el caso es que cuando aparca la sobreactuación por instantes, uno siente que podría manejarse a la perfección en otro registro y la obra ganaría enteros de forma bárbara. Segundo lado del obstusángulo isósceles: el colocado Daniel de Alejandro Botto. Un personaje que resulta bastante exagerado en el primer acto, hiperactivo y con una repetitiva e interminable retahíla de coletillas onomatopéyicas que provocan que, por momentos, desees que desaparezca de escena. Que se esfume y se vaya a comerse otras cuantas setas en off. Aunque hay que reconocer que gana en el segundo acto, con una interpretación más comedida, en la que consigue mostrar el alma (oscura) del personaje.

Pero aquí está el gran descubrimiento del espectáculo, el tercer lado/intérprete de esta figura geométrica: Aura Garrido. Ella es Christina, ese personaje vulnerable y perdido que se enamora de la persona equivocada. Desde su primera aparición hasta el desenlace, su interpretación es un recital de estados de ánimo y sensibilidad que consigue conmover. Si bien su obsesión no llega a quedarnos muy clara, Garrido logra transmitir al espectador una desesperación y tristeza que están cerca de quebrar el alma. Es gracias a ella (y a un texto que, sin llegar a ser una obra maestra, es interesante a pesar de algún giro que no convenza del todo) que este montaje puede llegar a permanecer en la memoria emocional del espectador. Aunque uno no puede evitar sentir que se ha elegido un camino equivocado para enfrentar este texto a nivel interpretativo. Y el desequilibrio hace que el triángulo se desmorone. Pero al fin y al cabo, y como bien se ve en la obra, esto es otra muestra de que las relaciones nunca son equitativas. En geometría tal vez pueden existir los triángulos equiláteros. Pero en la vida real (y por ende en la ficción) resultan prácticamente una entelequia.

Invierno en el Barrio Rojo
+ INFO

Nombre del montaje: Invierno en Barrio Rojo

Disciplina: Teatro contemporáneo

Director: Marta Etura

Autor: Adam Rapp

Adaptaci�n: Gonzalo de Santiago

Reparto: Aura Garrido, Gonzalo de Santiago, Alejandro Botto

Ayte dirección y regiduría: Enio Mejía
Iluminación: Pedro Yagüe
Escenografía: Marta Etura
Espacio Sonoro: O.G.P. Sound
Producción Pincheforn Producciones

D�nde: Teatro Español. Sala Pequeña

Direcci�n: Príncipe, 25. Madrid

Hasta: 17.03

Horario: De martes a sábados a las 20.30h. Domingos a las 19.30h

Precio: Martes, miércoles y jueves 13 euros. Viernes, sábados y domingos 18 euros

Venta de entradas: www.telentrada.com

COSÍ FAN TUTTE, dirigida por Michael Haneke en el Teatro Real. Haneke vs Mozart

Foto: Javier del Real
Foto: Javier del Real

Reseña publicada originalmente en la web de cultura NOTODO.COM, que se puede encontrar en este link.

Michael Haneke estrena ópera en el Teatro Real: Cosí fan tutte, de Mozart

Nel mare solca e nell’arena semina, e il vago vento spera in rete accogliere, chi fonda sue speranze in cor di femmina.” Una fiesta en un palacio recubierto de mármol, repleta de invitados. Algunos ataviados con trajes dieciochescos. Otros con vestuario moderno. Dos espacios. El exterior, una balconada, por donde van y vienen los convidados a ese baile de disfraces. Y el interior, el salón, separado por unas gigantescas puertas correderas acristaladas. Dos épocas que conviven y evidencian la narración como universal. Y tres parejas que se ven envueltas en un peligroso juego y arrastran los unos a los otros hasta caer sobre el bello mármol burgués. Qué grande es Michael Haneke. Porque convertir una ópera como Così fan tutte en un estudio psicológico demoledor de intensísimo calado tiene mérito. Eso sí, no es Haneke como le conocemos. Al fin y al cabo la base es Mozart. Pero consigue oscurecer de una forma magistral con su dirección escénica una ópera que, a pesar de poseer ya en su origen una evidente ambigüedad, en otras manos podría convertirse en un simple vodevil.

El jueves tuvo lugar el ensayo general del espectáculo en el Teatro Real, con la presencia del director. Recordemos sus cinco nominaciones a los Oscar con Amour. Y como si fuera poco, ha confirmado que ésta va a ser la última ópera que dirige. Con lo cual la expectación se ha multiplicado para el que es uno de los acontecimientos culturales del año. Y el secretismo que había envuelto el proceso creativo de esta obra se ha descubierto por fin en este día. No es una ópera rompedora. No es una puesta en escena espectacular. La sangre y los desnudos no invaden la platea. Ni la violencia explícita golpea al espectador. En definitiva: el austriaco no tiene que recurrir al efectismo para que la versión que ha dirigido sea sencillamente magistral. Las cerca de cuatro horas que dura la ópera se siguen sin pestañear. Todo lo que vemos resulta completamente plausible (algo que no sucede en todas las óperas). Presenciamos algo que podríamos encontrarnos tanto ahora como en el siglo XVIII. Y hay un detalle que da un giro al espectáculo, profundiza en la psicología de los personajes y convierte el libreto de Lorenzo da Ponte en algo complejo y fascinante. La historia original ya plantea un juego arriegado: los oficiales Ferrando (Juan Francisco Gatell) y Guglielmo (Andreas Wolf) manifiestan que sus novias, Fiordiligi (Anett Fritsch) y Dorabella (Paola Gardina) les serán eternamente fieles. Pero al escucharles, Don Alfonso (William Shimell), propone una apuesta a los jóvenes: que él puede probar en un solo día que estas dos mujeres son volubles. Aceptando la apuesta, traman un plan con ayuda de la criada Despina (Kerstin Avemo) en el que fingirán que son llamados a la guerra. Acto seguido volverán disfrazados como dos desconocidos e intentarán enamorar a la amadas. Esta tesis sobre la infidelidad y el ambiguo y peligroso juego de engaño y mentira es lógico que atrajeran al austriaco. Pero lo interesante es que Haneke, y ahí se reside la originalidad y se ve su mano de forma meridiana, consigue que la ópera se convierta en producto del desengaño absoluto de un matrimonio en decadencia. Un reflejo abisal, consecuencia destructiva de un pasatiempo perverso (muy del estilo de Las amistades peligrosas). Y es que el austriaco ha transformado a Despina, la criada, en la esposa de Don Alfonso. Lo que aporta un plus dramáticamente muy efectivo. La esposa tratada como una sirvienta. Una relación marital de sometimiento, repleta de turbio deseo por parte de uno y profundo desprecio por parte de la otra. Mujer dolida, a la que recorren escalofríos cada vez que su marido la toca. Y que planea vengarse del amor, como su cónyuge, fruto podrido de la amargura provocada por un matrimonio fracasado. Eso es lo que late bajo el hecho de que se unan (relativamente, ya que en todo momento se ven como adversarios) para destruir la felicidad de los amantes inocentes. Esa felicidad que ellos han olvidado o nunca experimentaron. La concepción abolutamente desoladora del ser humano que transmiten muchos de los films de Haneke aparece aquí en todo su esplendor. Es sencillamente magistral que con este simple cambio de concepto convierta toda la ópera en algo oscuro, turbio y denso, a pesar de que las risas recorran en ocasiones el patio de butacas (aunque no tire por ahí la puesta en escena). Decisiones de dirección, como que estos dos personajes permanezcan en escena aunque por texto no debiesen estar presentes en muchas ocasiones, jugando con las posibilidades más allá de las planteadas por el libreto, pero sin cambiar una sola línea, multiplican el interés de forma brutal. Hay una lucidez amarga sobre su situación que resulta perturbadora. Las intensas miradas en segundo plano de estos personajes, este voyeurismomatrimonial maligno y sadomasoquista, aporta una dimensión profunda y estremecedora al Così fan tutte que todo el mundo conoce. Es eso lo que la visión de un autor debe conseguir. Muchos no estarán de acuerdo y preferirán que las cosas se mantengan como fueron concebidas originalmente…Pero esto es mucho más interesante. Y es otra vertiente única para poder disfrutar de las obsesiones del excepcional director de La cinta blanca. En cuanto a la ambientación, el espectáculo comienza de día y acaba casi al alba. Es tan sutil este acercamiento a las tinieblas que prácticamente no te das cuentas de la oscuridad que se va cerniendo sobre los personajes hasta que se encienden las luces de ese salón en el que se encuentran, anteriormente sólo iluminado por una chimenea y la fría luz de un mueble bar lleno recubierto de espejos lleno de bebida al que los personajes acuden una y otra vez. El diseño de iluminación, sin ser espectacular ni esteticista, acompaña en su sencillez a la perfección en su camino a unos personajes que se dirigen al desastre, hacia un final que, a pesar de aparentar ser feliz, no lo es en absoluto.

Y todo esto sin habernos referido siquiera a la maravillosa música, alegre contraste para la frialdad y distanciamiento de la puesta en escena. Os podéis comprar un CD (o en su defecto ponéis Spotify, aunque en el ordenador no suena igual) y ya recordaréis lo interesante que puede ser olvidarse un rato de moderneces pasajeras y hypes diversos disfrutando a Mozart. Es espectacular escuchar en directo a la orquesta dirigida por Sylvain Cambreling (director musical predilecto de Gerard Mortier, director artístico del Real). Sin hablar de las interpretaciones, porque en un ensayo general no se pueden apreciar en todo su esplendor, pero que aún así ya apuntan a sobresaliente. El hecho de que las dos parejas protagonistas sean interpretados por intérpretes jóvenes, de edades que se corresponden con las de los personajes, es además una decisión de casting tremendamente acertada por parte de Haneke.

El caso es que de nuevo el director consigue lanzar una potentísima reflexión, en esta ocasión en directo y más lírica (en su sentido literal) que de costumbre. La lentitud con que transcurre la narración, la elegancia de los movimientos de los personajes, el equilibrio de la puesta en escena (además completamente acorde con la partitura, ya que a Così fan tutte se le ha dado en llamar ópera geométrica, por la compensación de sus elementos), la violencia soterrada que se presiente en algunos momentos, deja ver el estilo austero de este director de culto en el coliseo madrileño. Un espectáculo que se ha transformado en una afilada disección de las relaciones de pareja. Que expone sus debilidades, barajando la fidelidad, los celos, el deseo y el desengaño en este perverso juego entre una pareja carcomida por el odio y las víctimas inocentes de su rencor. “No sé si son fingidos o verdaderos su ira y su furor, pero no quisiera que tanto fuego terminara siendo el del amor.”

Così fan tutte

Nombre del montaje: Così fan tutte

Director musical: Sylvain Cambreling (23, 26, 28, 2, 4, 6, 9), Till Drömann (12, 15, 17)
Escenógrafo: Christoph Kanter
Figurinista: Moidele Bickel
Colaboradora de la figurinista: Dorothée Uhrmacher
Iluminador: Urs Schönebaum
Director del coro: Andrés Máspero
Nueva producción del Teatro Real, coproducción con De Munt /La Monnaie de Bruselas

Direcci�n: Pza. de Oriente s/n, Madrid

Precio: De 8 a 203 €

Venta de entradas: www.generaltickets.com

http://youtu.be/wdsxG-LQPRY

LA CASA DE BERNARDA ALBA, un montaje de Bombín Teatro. Silencio.

la casa de bernarda alba


CRÍTICA

Silencio. Es la última palabra de la dominante matriarca en La casa de Bernarda Alba, obra cumbre de Federico García Lorca. Y silencio, efectivamente, es lo que habría que pedir a mucha gente que no tiene respeto ninguno. Esto no tiene nada que ver con el montaje en sí de la compañía Bombín Teatro que pude ver el otro día, pero sí con el público del Ateneo de Madrid, donde se representó. Que no se dieron por aludidos con el final de la obra. Entre los móviles, las idas, las venidas (no se puede llegar a la mitad de la representación como si nada), los portazos y el bullicio de la gente que había en el exterior, el Ateneo de Madrid me pareció un lugar bastante infernal para representar un espectáculo. . . Dicho esto (lo siento, pero es que se me llevaban los demonios y tenía que soltarlo), hay que decir que las actrices de este montaje aguantaron como jabatas y mantuvieron la concentración durante todo la función, algo que no era nada fácil. Y es que la dirección de actores de esta nueva Casa, a cargo de Joaquín Gómez, y la labor de sus actrices es lo más destacable, muy destacable, de hecho, en este montaje.

Cierto es que es una puesta en escena modesta, y que además a nivel estético es algo lineal (en este punto tampoco podría poner la mano en el fuego porque supongo que el Ateneo tendrá una serie de limitaciones que pueden hacer modificar el diseño de luces original, por ejemplo, que se pueda llevar a cabo en otras salas), pero lo fundamental, es decir, las interpretaciones, son muy acertadas en su conjunto. Las diez actrices defienden sus papeles sin histrionismos, en un registro contenido (no como la Silvia Marsó de Yerma). Es muy difícil además amasar un conjunto interpretativo de diez actores (actrices en este caso) y que no haya irregularidades que desmonten el total. Hay algunos altos y bajos, pero no resultan en exceso preocupantes. La Bernarda de Elena Cecilia Blázquez es físicamente perfecta, enjuta, gris, pero tal vez le falta un puntito en su recitado, para llegar a ser imponente y mantener bajo su yugo a las cinco hijas. Y a la Angustias de Cristina Arnau, también físicamente muy acertada, tal vez le falta un puntito de amargura. Pero también es verdad que estos detalles pueden ser cosa de esta función a la que asistí en cuestión (que como digo tal vez era el mejor ambiente para apreciar algo íntimo y asfixiante como debe ser este texto). Todas, como digo, conforman un todo bastante compacto. Y de lo mejor, la Adela de Sara Ibancos y la Martirio de Lorena Jiménez, completamente creíbles. En su enfrentamiento final transmiten una energía y verdad magníficas. Hay que decir que este último tramo, hasta el desenlace de la obra, logró hacer olvidar hasta el vocerío del exterior. Lo que tiene mucho, pero que mucho, mérito. Y refleja que sin duda las actrices consiguieron transmitir la desesperación, el deseo y la represión de estas mujeres atrapadas entre las paredes de una casa obligada al luto… Lo único que siento es no haber podido disfrutar como se merecían estas actrices. Sólo pido una cosa: respeto por el trabajo de la gente que está en escena. Y Silencio, como Bernarda.

FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA

Dirección general y puesta en escena: Joaquín Gómez

Reparto:

Lucía Acedo Peque (Prudencia). Cristina Arnau (Angustias). Elena Cecilia Blázquez (Bernarda). Encarnación Fernández (la Mujer 1 – Angustias). Mati Gómez (La Poncia). Sara Ibancos (Adela). Lorena Jimenez (Martirio). Caridad Laínez Casanova (La Criada). Isabel Menéndez (Josefa). Claudia Ruiz (Amelia). Miriam Tejedor (Magdalena).

Ficha técnica:

Fotografía y video:

Julia R. de Haro

Prensa y Producción general:

Miguel Ángel Borrás

Dirección y puesta en escena:

Joaquín Gómez

Datos de contacto:

Bombín teatro

Contratación e Información:

Miguel Ángel Borrás

http://www.bombinteatro.jimdo.com