TRES CERVEZAS Y UN TEMA, a reir se ha dicho

 

-Porque beber…

-Y hablar…

-Se nos da bien, no?

-Sí! Se nos da bien!

Éste es el diálogo con que las dos protagonistas comenzaban este espectáculo. Y efectivamente. Tenían razón. El jueves pasado en El rincón del Arte Nuevo de Madrid tuvo lugar el bautismo de fuego de una pareja cómica que con suerte seguiremos viendo por los garitos de la capital. Gloria Rodríguez y Alejandra Catalán alegraron la noche del concurrido local madrileño, saltando de un tema a otro cerveza en mano con una labia y desparpajo que ya les gustaría a muchos de El club de la comedia.

“Tres cervezas y un tema” es un espectáculo construido en torno a la participación del público. Al comienzo de la velada las protagonistas instan a los asistentes a escribir un tema en un pedazo de papel que se introducirá en un bául, del cual irán sacando uno tras otro los asuntos sobre los que irán hablando a lo largo de la noche. Este mecanismo, aunque ya visto en otros espectáculos de improvisación, sigue siendo igual de efectivo. Las ideas caen una tras otra como las cervezas (que para algo se llama el evento como se llama) en las algo más de dos horas que dura el asunto. Y es que la verdad es que estas chicas tienen aguante, porque dieron cuenta de la mayoría de los papelitos, que versaban desde el tofu hasta el whatsapp. Eso sí, sin hablar de crisis o política, que ya suficiente tenemos en los telediarios. Pero para hacer todo más redondo aún si cabe, la noche se completó con dos monólogos invitados, uno sobre el tema prohibido (la crisis) y otro con una actual versión de la ratita presumida (verdaderamente divertido también), a cargo de Cristina Charro y Ana Capella. Aunque, y sin desmerecer a las monologuistas invitadas, hay que reconocer que las estrellas fueron las dos improvisadoras, que se metieron al público en el bolsillo desde el minuto uno. Y que si no hubiera sido porque había una actuación después se habrían quedado sobre el escenario toda la noche. Y el público soltando carcajadas con ellas. Porque de vez en cuando hace falta reírse. Y si es así, tanto y tan bien (al borde de las lágrimas de reir que se quedaba uno en más de una ocasión), mejor que mejor.

Y aquí os dejo la página de Facebook del espectáculo: http://www.facebook.com/pages/Tres-cervezas-y-un-tema/421498561215319

ORQUESTA CLUB VIRGINIA, la película de Manuel Iborra en las tablas del Matadero

Para leer la crítica sobre el espectáculo “Orquesta Club Virginia” que se representa en el Matadero de Madrid, remito a mi reseña publicada en la web de cultura NOTODO.COM, que se puede encontrar en el siguiente link:

http://www.notodo.com/escena/teatro_contemporaneo/3565_orquesta_club_virginia_matadero_madrid.html

La Orquesta Club Virginia vuelve a tocar y cambia la pantalla por las tablas del Matadero

Orquesta Club Virginia se ve, se siente y se entiende como una reunión de viejos amigos después de años sin verse. La puesta en escena de la película de Manuel Iborra sobre las tablas del Matadero recoge el legado de aquel film de 1992, con el mismo director y unos cuantos de los intérpretes originales. La historia de Tony y sus memorias sobre un mítico viaje de iniciación con la orquesta de su padre para tocar en el Hilton de Beirut (destino al que nunca llegarán, ya que como se sabe lo importante es el viaje), conjuga una serie de elementos cómicos y ligeramente dramáticos ambientados en los años sesenta que apelan a la nostalgia del público.

Manuel Iborra pone en pie así un espectáculo sin pretensiones cuyo mérito es el de resultar agradable. Se trata de una obra sencilla basada en la nostalgia y el tirón de unos actores a los que estamos acostumbrados a ver en la pequeña y gran pantalla, clásicos del cine español que hace unos años estaban presentes a todas horas allá donde se mirase, y que ahora viéndoles a todos en escena uno se siente como en una reunión de viejos amigos. Así nos encontramos a algunos de los intérpretes originales de la película y a nuevos fichajes. Antonio Resines, Enrique San Francisco, Pau Riba, Jorge Sanz (en alternancia con Juan Díaz) y Víctor Elías son los miembros de la orquesta. Un recorrido por las caras más conocidas de la ficción española. Y todos defienden sus papeles como se espera de ellos. San Francisco y Jorge Sanz son tal vez los más resultones (realmente muy divertidos), mientras que se nota ligeramente la falta de tablas de Víctor Elías (el protagonista, e hijo de Resines aquí y en la ficción televisiva de Los Serrano) en comparación con sus partenaires. Tengo que reconocer que Antonio Resines no es santo de mi devoción e iba con ciertos reparos a ver la función. Pero a pesar de que siga haciendo de él mismo, está bastante más controlado con respecto a otros ejemplos recientes. También aparecen Guillermo Montesinosy Macarena Gómez como una pareja artística italiana dedicados a la magia (grande Macarena Gómez, divertidísima), y un grupo musical de féminas hippies comandado por Miranda Gas, que será el primer amor del protagonista. El escenario, estructurado como un tríptico de pantallas sobre las que se proyectan imágenes para hacer los cambios de escena y que se van levantando alternativamente para dejar ver al otro lado diferentes decorados, es sencillo y funcional, así como el resto de los elementos de la puesta en escena.

A la obra se le puede achacar algunos problemas de ritmo y una excesiva duración que acaba por pesar sobre el resultado final. Parece una estructura que funciona mejor efectivamente en película que sobre el escenario (el propio Iborra alude a la nouvelle vague como referente para su film). Ya que no tiene realmente una historia ni conflicto dramático claros, tal vez sin alguna de las numerosos cuadros podría funcionar más eficazmente. Y algo que se echa de menos también (y que hace que el espectáculo pierda valor en conjunto), es la falta de música en directo. Aunque los playbacks están bastante conseguidos, a primera vista parece (sin tener información fidedigna sobre ello) que sólo los números protagonizados por Víctor Elías, Miranda Gas y Macarena Gómez tienen voz en directo, mientras que el resto son piezas enlatadas. Y puesto que éste se erige como un homenaje al mundo de los músicos, resulta paradójico que la música no sea en directo, lo que llegaría mucho más al público. Aún así sigue siendo un espectáculo entrañable del que se sale, si no entusiasmado, sí con una sensación bastante agradable.

Orquesta Club Virginia
+ INFO

 

Nombre del montaje: Orquesta Club Virginia

Disciplina: Teatro musical

Director: Manuel Iborra

Autor: Manuel Iborra y Joaquín Oristrell

Reparto: Antonio Resines, Víctor Elías, Jorge Sanz, Enrique San Francisco, Pepón Nieto, Pau Riba, Guillermo Montesinos, Macarena Gómez, Miranda Gas, Vicky Luengo, Iris Arisa, María Mira, Juan Díaz

Escenografía: Jean Guy Lecat
Vestuario: Lorenzo Caprile
Composición y arreglos musicales: Santi Arisa

D�nde: Naves del Español, Sala Uno. Matadero

Direcci�n: Paseo de la Chopera,14. Madrid

Hasta: 15.07

Horario: De martes a sábado 20h. Domingos 18h.

Precio: 22 euros. Día del espectador 25% descuento

Venta de entradas: www.telentrada.com

 

IVÁN-OFF, Chejov en un bajo de La Latina

 


Para leer la crítica sobre el espectáculo “Iván-Off” que se representa en La casa de la portera, Madrid, remito a mi reseña publicada en la web de cultura NOTODO.COM, que se puede encontrar en el siguiente link:

http://www.notodo.com/escena/teatro_contemporaneo/3555_ivnoff_la_casa_de_la_portera_madrid.html


CYRANO DE BERGERAC en el Teatro Real con Plácido Domingo y Ainhoa Arteta. El gran espectáculo.

CRÍTICA

En la película Pretty Woman todos recordamos un escena en la que Richard Gere lleva a Julia Roberts a la ópera. Una mujer le pregunta al terminar “¿Qué le pareció la ópera, querida?” y la Roberts le contesta con lágrimas en los ojos “Uf, por poco me meo de gusto en las bragas”. -“¿Qué ha dicho?” -“Que la música de la Traviata la embriaga”.

Pues bien, hay que empezar con tan poco elegante pero por otro lado efectiva referencia cinematográfica para hablar de este Cyrano de Bergerac que se representa en el Teatro Real de Madrid. Y es que con este espectáculo se siente uno un poco como Julia Roberts. Dos pedazo de figuras líricas como Plácido Domingo y Ainhoa Arteta como Cyrano y Roxana. Una música maravillosa. Una historia conocida por todos, ligera a la vez que tremendamente romántica. Una dirección musical perfecta de Pedro Halfter. Y una puesta en escena espectacular, que recurre al cartón piedra y huye del minimalismo como contrapunto a las últimas representaciones del coliseo madrileño, con espadachines y maquinarias diversas incluidas.

La historia de Edmond de Rostand musicada por Franco Alfano con libreto de Henri Cain sobre un narigudo soldado poeta enamorado locamente de una mujer a la que conquistará en nombre de otro es un relato que atrapa por el personaje principal y las contradicciones entre su bravuconería y valentía en el terreno de batalla y sus inseguridades en el terreno sentimental. Y es un verdadero privilegio poder ver al mítico Plácido Domingo sobre las tablas en la piel de Cyrano, con su voz, su cuerpo y sus gestos. El tenor tiene un aplomo que sólo los grandes tienen y da gusto escuchar sus versos. Y grata noticia la de que finalmente Ainhoa Arteta haya tenido que sustituir a Sondra Radvanovsky (sin que nos alegremos de la enfermedad de la soprano americana, que ya pudimos ver en la Tosca pasada). Tenía muchas ganas de ver a la española, y su debut en el Real no ha defraudado. Su voz es sin duda magnífica, así como su presencia escénica, y con Plácido Domingo forma una pareja lírica espectacular. El resto de personajes defienden a la perfección sus personajes y los coros realizan potentes incursiones en el escenario que alegran los oídos.

En cuanto a la puesta en escena, el clasicismo de Petrika Ionesco resulta anacrónico pero la vez estimulante dentro del minimalismo imperante de las últimas y vanguardistas propuestas de Mortier. Así un escenario multitudinario con comediantes, querubines voladores y palcos se ve sustituido después por una cocina con un pastel demencialmente gigantesco y grandes hornos y bañeras, dos ejemplos de caos de cartón piedra que recuerdan a filmes como Las aventuras del Barón de Munchausen de Terry Gilliam. En el siguiente acto el balcón de la casa de Roxana es el protagonista de ese emotivo momento, mientras que después del intermedio el campo de batalla con su proyección del amanecer recuerda ligeramente a Los miserables. La puesta en escena tal vez no es lo mejor del espectáculo, pero tiene momentos portentosos y funciona. El último acto, presidido por un gigantesco árbol retorcido al que se le van cayendo las hojas despide un espectáculo que ha conseguido arrancar aplausos enfervorizados. Y también alguna que otra lágrima mientras un Cyrano envejecido lee una carta supuestamente escrita por otro en la oscuridad de la noche. “Roxane…Adieu…Je vais mourir. Ce pour ce, je crois, ma bien aimée. J’ai l’aime lourde de amour inexprimée…Et je meurs”

FICHA TÉCNICO-ARTÍSTICA

TEATRO REAL
‘Cyrano de Bergerac’
Franco Alfano (1875-1954)
Ópera en cuatro actos y cinco cuadros
Libreto de Henri Cain, basado en el drama
heroico homónimo de Edmond Rostand

Nueva producción del Teatro Real procedente del Théâtre du Châtelet de París
10, 13, 16, 19, 22 de mayo de 2012
EQUIPO ARTÍSTICO
Director musical, Pedro Halffter
Director de escena, escenógrafo e iluminador, Petrika Ionesco
Figurinista, Lili Kendaka
Director del coro, Andrés Máspero
REPARTO
Cyrano, Plácido Domingo
Roxane, Ainhoa Arteta
De Guiche, Ángel Ódena
Christian, Michael  Fabiano

Carbon/El vizconde de Valvert, Franco Pomponi
Ragueneau, Laurent Alvaro
Le Bret, Christian Helmer
La dueña/Soeur Marthe, Doris Lamprecht
Lise/Una monja, Cristina Toledo
El oficial español/El cocinero, David Rubiera
Lignière/El mosquetero, Valeriano Lanchas
Primer centinela, Nauzet Valerón
Segundo centinela, Antonio Magno
Montfleury, Gérard Boucaron

Coro Titular del Teatro Real
(Coro Intermezzo)

Orquesta Titular del Teatro Real
(Orquesta Sinfónica de Madrid)

DURACIÓN APROXIMADA
Actos I y II:  1 hora y 15 min.
Pausa de 25 min.
Actos III y IV:  55 min.

PLAYING CARDS 1: SPADES (Juego de cartas 1: PICAS), dirigida por ROBERT LEPAGE

CRÍTICA

Robert Lepage es una de los visionarios de la escena y ha elegido el XXIX Festival de Otoño en Primavera (me pregunto cuándo cambiarán el nombre) para el estreno mundial de su último espectáculo: Playing Cards 1: Spades (Juego de Cartas 1: Picas), en el espacio circular del Teatro Circo Price de Madrid. Lepage y su Ex Machina, la compañía multidisciplinar que aglutina artes escénicas con el vídeo o el multimedia, nos presenta un espectáculo, primera parte de una tetralogía a la que seguirán los distintos palos restantes de la baraja. Cada uno transitará por un universo diferente, acorde a diferentes simbologías.

En este caso las picas aluden a la guerra. Las Vegas y una zona de entrenamiento militar en el desierto de Mojave son los escenarios en los que se desarrolla un espectáculo de tres horas con seis actores que interpretan a 36 personajes en inglés, francés y español. Una obra ambiciosa que a pesar de algunos momentos en los que entra en barrena (ciertos espectadores abandonaron la sala), sin duda es un espectáculo que merece la pena. El entrecruzar de la vida de estos personajes de la capital del vicio (clientes, empleados, prostitutas, viajeros) con el ámbito bélico, el soldado danés y español preparándose en una base cercana en el desierto (con “extras” de la zona que interpretan a iraquíes), conforma un mosaico rico y simbólico de la vida contemporánea, en el que no falta la reflexión política o filosófica. La aparición de un cowboy demoníaco, un lucifer lascivo, contrapuesto a una figura santa que recorre el desierto, una especie de chamán salvador, aporta el tono onírico a una historia que podría salir de los cuentos cortos de Raymond Carver y sus Vidas cruzadas.

El escenario de 360º es tal vez lo más llamativo de la función (junto con la magnífica labor de transformación de los actores). Este escenario, una pltaforma circular desnuda, va subiendo y bajando modularmente, con trampillas y demás mecanismos de los que salen o entran los personajes. Una idea tremendamente sencilla pero a la vez muy compleja que funciona como un mecanismo de relojería. A la ambientación ayudan un fantástico diseño de iluminación y sonido y vestuario. Las habitaciones, pasillos o zonas de recreo de un hotel se nos aparecen ante los ojos en momentos fantásticos de juego escénico. Por poner un ejemplo, en un momento una zona cuadrangular del centro del escenario desciende y aparecen dos barandillas. Empieza a salir humo del fondo y la iluminación se torna azulada. Un personaje entra en bañador y se recuesta con los brazos extendidos en una esquina. Estamos en el jacuzzi del hotel. Sencillo pero increíblemente efectivo. Todos los cambios son así. Además en algunas escenas el anillo exterior de la plataforma gira independientemente para provocar diferentes efectos a los personajes que andan sobre él. Sobresaliente.

Y en cuanto a las actuaciones, simplemente con decir que hasta que no salen salen los seis intérpretes a saludar al final del espectáculo resulta imposible saber con exactitud cuántos eran, ya está dicho todo. Fantástica esta labor camaleónica de los actores a nivel de caracterización en unos cambios además rápidos y certeros que confunden al público y hace imposible el reconocimiento de qué actor interpreta cada cual. Cierto es que el total del espectáculo no llega a ser redondo y algunos personajes funcionan mejor que otros, pero es inevitable dadas las características del espectáculo. Después de un inicio muy sugerente se pierde algo en la parte intermedia pero remonta de forma espectacular en el tramo final. Entre lo mejor la historia de la pareja francesa que se casa en Las Vegas y conoce a ese inquietante cowboy, y el atormentado personaje del soldado danés. El personaje de la prostituta interpretada por Nuria García también se revela como uno de los mejores de la función.

Los personajes juegan entre ellos, juegan con sus sentimientos, juegan con cartas trucadas, juegan abocados al fracaso, a perderlo todo. Aunque por momentos aparece la posibilidad de la redención. De la salvación por medio de la liberación de los bienes terrenales. ¿Pero quien acaba ganando, el bien o el mal? Este Juego de Cartas de Lepage es un puzzle, un mosaico de personajes perdidos en medio del desierto en una Torre de Babel del mundo contemporáneo que revela desde el miedo a la guerra o los problemas de la inmigración ilegal a los peligros de las tentaciones de los demonios contemporáneos.

FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA:

País: Canadá      Idioma: Francés, inglés y español (con sobretítulos en español)      Duración aproximada: 3 horas (sin intermedio)
Año de producción: 2012
Textos: SYLVIO ARRIOLA, CAROLE FAISANT, NURIA GARCIA, TONY GUILFOYLE, MARTIN HABERSTROH, ROBERT LEPAGE, SOPHIE MARTIN, ROBERTO MORI Dirección escénica: ROBERT LEPAGE Dramaturgia: PEDER BJURMAN Asistente de la puesta en escena: FÉLIX DAGENAIS
Intérpretes: SYLVIO ARRIOLA, NURIA GARCIA, TONY GUILFOYLE, MARTIN HABERSTROH, SOPHIE MARTIN, ROBERTO MORI Música original: PHILIPPE BACHMAN Escenografía: JEAN HAZEL Diseño de iluminación: LOUIS-XAVIER GAGNON-LEBRUN Diseño de espacio sonoro: JEAN- SÉBASTIEN CÔTÉ Diseño de vestuario: SÉBASTIEN DIONNE Asistente diseño de vestuario: STÉPHANIE CLÉROUX Diseño de utilería: VIRGINIE LECLERC Diseño de imágenes: DAVID LECLERC Wind art: DANIEL WURTZEL Pelucas: RACHEL TREMBLAY Una producción de: EX MACHINA
Impulsada por: 360° NETWORK Patrocinada por: LUMINATO, TORONTO FESTIVAL OF ARTS & CREATIVITY En coproducción con: TEATRO CIRCO PRICE – MADRIDº, RUHRTRIENNALE, SCÈNE NATIONALE DE SÉNART – LA COUPOLEº, LA COMÈTE – SCÈNE NATIONALE DE CHÂLONS- EN-CHAMPAGNEº, CÉLESTINS – THÉÂTRE DE LYON, CIRQUE JULES VERNE & MAISON DE LA CULTURE, SCÈNE NATIONALE D’AMIENSº, ROUNDHOUSE – LONDRESº, ODÉON-THÉÂTRE DE L’EUROPE, ØSTRE GASVÆRK TEATER – COPENHAGUEº, NORFOLK & NORWICH FESTIVALº, INTERNATIONAL STAGE AT GASVERKET STOCKHOLMº – º MIEMBROS DE LA RED 360°, ASOCIACIÓN DE ESPACIOS CIRCULARES DEDICADOS AL ÁMBITO ARTÍSTICO

EL INSPECTOR, dirigida por Miguel del Arco. Corrupción y delirio

Para leer la crítica sobre el espectáculo “El inspector” que se representa en el TeatroValle-Inclán de Madrid, remito a mi reseña publicada en la web de cultura NOTODO.COM, que se puede encontrar en el siguiente link:

http://www.notodo.com/escena/teatro_contemporaneo/3495_el_inspector_teatro_valleincln_madrid.html

Miguel del Arco lleva El inspector de Nikolai Gogol al Teatro Valle-Inclán

Nadie ha advertido a un personaje honrado que figura en mi comedia. Es la risa. Miguel del Arco cita a Nikolái Gógol para presentar El inspector, la obra escrita por el ruso que podemos ver sobre las tablas del Teatro Valle-Inclán de Madrid. Y es que efectivamente la risa es el único personaje positivo que podemos encontrar en una función llena de corrupción, picaresca, sobornos, tráfico de influencias y risas. Muchas risas. Porque Miguel del Arco y sus actores han convertido el texto de Gógol en un delirante espejo vodevilesco de la sociedad actual y sus defectos (ya que las virtudes en este caso no aplican). La historia comienza cuando el alcalde y los concejales de una localidad no especificada (y por ello universal, ya que Del Arco ha eliminado las referencias a Rusia), cuna de corruptelas de todo tipo, conocen la noticia de que un inspector de la capital está al llegar, con los peligros esto conlleva para su cómoda forma de vida. No saben cómo es este tal funcionario, así que le confunden con un desgraciado que pasa por el pueblo, quien no pierde comba y se aprovecha de la situación aceptando todo tipo de agasajos y sobornos.

Miguel del Arco, el hombre de moda (y crucemos los dedos para que le dure, porque se lo merece) de la escena española actual, triunfador de los últimos Premios Max con Veraneantes y ahora con el montaje De ratones y hombres en el Teatro Español de Madrid, pone en escena la comedia de Gogol en un desparrame con música en directo, una espectacular escenografía y ambientación y un plantel de actores que se entregan al máximo en un no parar. La feria de la corrupción (con bombillitas de colores incluidas sobre el patio de butacas) ante nuestros ojos. Del Arco se consagra a la comedia más desaforada, y la verdad es que el resultado es un continuo batir de mandíbulas del respetable durante las dos horas que dura la función. Y además todos sabemos de lo que nos estamos riendo, porque a pesar de que el texto de Gogol se estrenara en Rusia en 1836, en la España del 2012 sigue y seguirá de plena actualidad. Los tejemanejes de los altos cargos quedan bochornosamente al descubierto en una farsa en la que todos (el alcalde, su familia, los concejales, incluso los comerciantes indignados) optan por el soborno y la vía fácil para medrar y mantener su estatus. Y dando cara, cuerpo y voz a estos seres hay que aplaudir la labor de un elenco que hasta canta y baila (sí, hay también momentos musicales), y se desdobla en diversos papeles. Todos cumplen a la perfección, desmesurados y caracterizados como el espectáculo lo exige para desatar las carcajadas. Aunque hay que destacar, además de a los que podríamos llamar protagonistas de esta obra coral, el televisivo Gonzalo de Castro como el alcalde y Juan Antonio Lumbreras como el falso inspector, a Pilar Castro, que interpreta brillante y demencialmente a la mujer del alcalde (con una relación divertidísima y humillante para con su hija, interpretada por una tambien fantástica Macarena Sanz) y a Ángel Ruiz (que pudimos ver en el Glorious de Yllana o hace poco en Follies) en diversos personajes, entre los que destaca una especie de cantaor estrella mezcla entre Joselito y Justin Bieber. Absolutamente espectacular. Y Jorge Calvo como la sirvienta bigotuda Sonia tampoco tiene desperdicio. La verdad es que todos dan el do de pecho en un vodevil absoluto. Aunque también hay que reconocer que por momentos llega a tales cotas de desfase que resulta algo extremo (tal vez los gritos y la música se les van en algún momento de las manos). Pero en efecto también es éste un espejo de una sociedad psicótica y desquiciada que reconocemos, al fin y al cabo, con una carcajada salvaje e incontenible. Una carcajada provocada por una corrupción sin tapujos y sin vergüenza. Y es que se podría elaborar esta historia con las noticias del telediario ahora mismo. Pero por mucho que se pongan en evidencia los personajes de esta y otras funciones, parece que da absolutamente igual. Como ellos mismo cantan a coro en el número musical que cierra el espectáculo: Y colorín colorado este cuento no ha acabado. Porque una vez reorganizados, volveremos a empezar.

El inspector
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Nombre del montaje: El inspector

Disciplina: teatro contemporáneo

Director: Miguel del Arco

Autor: NIkólai Gógol

Adaptaci�n: MIguel del Arco

Reparto: Fernando Albizu, Jorge Calvo, Manolo Caro, Gonzalo de Castro, Pilar Castro, Javier Lara, Juan Antonio Lumbreras, Raúl Márquez, José Luis Martínez, Chiaki Mawatari, Patxi Pascual, Ángel Ruiz, Macarena Sanz, Manuel Solo, José Luis Torrijo

Escenografía y espacio visual: Eduardo Moreno
Vestuario: Beatriz San Juan
Iluminación: Juanjo Llorens
Música: Arnau Vilà
Diseño sonoro: Sandra Vicente
Coreografía: Carlota Ferrer

D�nde: Teatro Valle-Inclán

Direcci�n: Pza. de Lavapiés, s/n. Madrid

Hasta: 16.06

Horario: De martes a sábado 20.30h. Domingos 19.30h.

Precio: De 15 a 18 euros. Día del espectador 50% descuento

Venta de entradas: www.ticketmaster.es

LA LOBA, protagonizada por Nuria Espert

La loba
Foto: David Ruano

Para leer la crítica sobre el espectáculo “La loba” que se representa en el Teatro María Guerrero de Madrid, remito a mi reseña publicada en la web de cultura NOTODO.COM, que se puede encontrar en el siguiente link:

http://www.notodo.com/escena/teatro_contemporaneo/3486_la_loba_teatro_mara_guerrero_madrid.html

Nuria Espert interpreta a La loba en el Teatro María Guerrero

Regina Hubbard (o Nuria Espert) baja las escaleras del salón de su espectacular mansión. Por un momento pasea la mirada a su alrededor, con porte de dueña y señora que es de todo y todos (como veremos posteriormente). Al momento una de las paredes se hace traslúcida y vemos el comedor con el resto de los protagonistas de la La Loba, la obra de Lillian Hellman que Gerardo Vera ha llevado a las tablas del Teatro María Guerrero de Madrid. Un inicio simbólico y eficaz para la historia de una familia de avariciosos personajes en la Alabama de 1900. Regina y sus dos hermanos, Ben y Oscar, consiguen un trato con un empresario de Chicago para construir una fábrica textil en la localidad donde la familia explota sus campos de algodón. Lo que les hará inmensamente ricos. Para ello necesitan invertir un capital del que los dos hermanos varones disponen sin problema pero que la hermana mayor debe pedir a su marido, lo que desatará el conflicto. Los tres hermanos Hubbard y Leo, el insoportable hijo de Oscar, son The little foxes (Los pequeños zorros), título original de la obra de Hellman. Una manada de seres despiadados dispuestos a todo para medrar y conseguir sus deseos de poder y riqueza. La función nos presenta a otros tantos personajes positivos (la hija y el marido de Regina, su cuñada y la sirvienta negra), pero completamente dominados por la oscuridad y avaricia de sus oponentes.

Gerardo Vera pone en pie otro espectáculo típicamente americano pero a la vez universal, como hizo hace poco con Agosto (uno de los grandes montajes de la temporada), aunque sin llegar a la maestría de éste. Con un único escenario, una puesta en escena clásica (con puntos cinematográficos como las proyecciones en los cambios de escena), y apoyada por una efectiva ambientación y un gran vestuario que permite a los personajes instalarse completamente en ese comienzo de siglo XX del sur americano, Vera nos sumerge en esta historia en la que un capitalismo galopante sustituye al régimen eslcavista anterior, con resultados igual de nefastos. El texto de Lillian Hellman arremete de forma brutal contra un sistema que incita a devorarse los unos a los otros. Y como tal esta adaptación mantiene su fuerza. Pero no llegar a convertirse en una obra redonda. El espectáculo es tremendamente sólido, pero no llega a emocionar del todo. No juega a su favor tampoco el recuerdo de la impresionante película de William Wyler protagonizada por Bette Davis, inolvidable en el personaje. La loba, Regina Hubbard, es un regalo para una actriz, y Bette Davis nos lo incrustó en la retina para siempre. Aunque aquí tenemos a otro monstruo de la interpretación patria para intentar hacernos olvidar a la legendaria actriz de Hollywood. Cosa que consigue, aunque sólo parcialmente. Porque uno de los factores que impide a  La lobaconvertirse en la obra magna que debería ser es precisamente la elección de la Espert como eje central del espectáculo, que no se corresponde con la edad del personaje ideado por Hellman para su obra. Regina Hubbard en el texto original tiene 40 años y la Espert está más cerca de doblar ese número que de acercarse, lo que fuerza a modificar la edad de otros de los personajes. Como el de su hija Alexandra, que debería tener diecisiete años pero es interpretado por Carmen Conesa (de cincuenta años). No estoy hablando de las interpretaciones, que en el caso de Conesa es maravillosa (de lo mejor de la función), contenida, tierna y matizada. Sino de ciertos comportamientos de los personajes que por este desfase provocan extrañeza en el espectador. Aunque esto también resulta curioso, ya que lo que en el texto original es completamente plausible (como la motivación de Regina: escapar de ese ambiente pueblerino e instalarse en Chicago, donde llevará la vida que siempre ha deseado), aquí se transforma en algo más cercano a una obsesión malsana, ya que la protagonista no tiene edad para realmente poder aprovechar ese cambio de vida. La Espert aporta así a este personaje (ya de por sí todo un dechado de virtudes) una desesperación y maldad que superan la avaricia para convertirse en algo cercano a una psicopatía. Y hay que reconocer que (con sus característicos recursos y forma de hacer que a unos encantará y a otros pondrán de los nervios) crea un potente personaje que los seguidores de la actriz apreciarán enormemente. El resto del reparto crea también grandes personajes, con especial mención, además de la ya citada Carmen Conesa, para un inmenso Víctor Valverde, que interpreta a James, el marido enfermo de Regina, que llena de forma espectacular el escenario con su voz y presencia. Y también para Jeannine Mestre, que crea otra entrañable caracterización como Birdie, la esposa de Oscar, una tierna flor aristócrata del sur con buen corazón aplastada por la inquina de la familia Hubbard. Una maldad la de esta familia que se expande por todos sitios, como dice Ben (un Hector Colomé que por cierto consigue llegar a que se le odie profundamente, todo sea dicho, así que bravo por él también): El mundo está lleno de Hubbards. Tal vez no se llamen como ellos, pero sin duda tienen los mismo intereses y es prácticamente imposible detenerles. Cuidado. Los zorros se encuentran allá donde mires.

La loba
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Nombre del montaje: La loba

Disciplina: teatro contemporáneo

Director: Gerardo Vera

Autor: Lillian Hellman

Adaptaci�n: Ernesto Caballero

Reparto: Nuria Espert, Héctor Colomé, Carmen Conesa, Ricardo Joven, Paco Lahoz, Markos Marín, Jeannine Mestre, Víctor Valverde, Ileana Wilson

Escenografía: Gerardo Vera
Vestuario: Franca Squarciapino
Iluminación: Juan Gómez-Cornejo
Música y diseño de sonido: Luis Miguel Cobo
Videoescena: Alvaro Luna
Coproducción: Centro Dramático Nacional y Juanjo Seoane Producciones

D�nde: Teatro María Guerrero

Direcci�n: Tamayo y Baus, 4. Madrid

Hasta: 10.06

Horario: De martes a sábado 20.30h. Domingos 19.30h.

Precio: De 11 a 18 €. Día del espectador 50% descuento

Venta de entradas: www.ticketmaster.es