SALOMÉ, la humanización de un mito


CRÍTICA

Se puede ver estos días en la sala TIS un versión de la obra Salomé, de Oscar Wilde. Es una sala pequeña y una compañía joven pero una apuesta interesante.

Y lo más interesante de esta versión es la adaptación que se ha hecho de la obra. En este caso no nos encontramos ni con la Salomé dúctil convencida por su madre para matar a Juan el Bautista, ni la Salomé caprichosa y lasciva de la obra de Wilde que decide pedir la cabeza del profeta al no poder tener su cuerpo, sino con una Salomé enamorada de un hombre al que en un tiempo conoció pero que ya no es el mismo. Un amor que al no poder verse correspondido le llevará a la desesperación y a la locura.

La puesta en escena es interesante, jugando en el pequeño espacio de la sala con paneles verticales, unos transparentes, otros reflectantes, que encierran a los personajes continuamente juzgados por sus propios reflejos en el círculo interior de la misma cisterna en la que se encuentra encerrado el profeta, continuamente en movimiento en el perímetro exterior. La disposición de los paneles varía desplazadapor los mismos actores en un movimiento escénico que aporta dinamismo en momentos en las que la monotonía podría hacer mella en el desarrollo de la obra.

La adaptación se mantiene fiel al difícil texto de Wilde, con ligeros cambios, como la inclusión de un prólogo entre los dos amantes al comienzo de la obra, en la que se utilizan ciertos elementos del texto que sí son de Wilde y recuperaremos en su lugar original posteriormente.

De lo más reseñable, la actuación de la pareja protagonista, completamente entregados a sus personajes, así como el trío Herodías-Herodes-Manassés, que, en un registro completamente distinto del de la pareja de enamorados, logran unas caracterizaciones exageradas, pero potentes y bastantes conseguidas. Podría ser un error esta diferencia tan brutal de registros en las actuaciones en la misma obra, pero funciona.

Y para recordar un momento: el baile de Salomé ante Herodes. Sólo por esto merecería la pena ver la obra. Éste es un punto muy delicado que podría rozar o lanzarse de lleno al ridículo, pero en absoluto sucede eso sino todo lo contrario, ya que se convierte en un momento completamente hipnótico en el que seguimos al sensual cuerpo de Salomé pero también a su mente en su tránsito hacia la desesperación.

FICHA TÉCNICA

Compañía: RQR TEATRO

Intérpretes: Ruth Carreras, Franco Méndez, Iñaki Díaz, Enrique Sebastián, Omar Azmi, Fran Gómez, Carla Pastor, Juan Carlos Reina, Samad Madkouri, Nuria Landete y Eva Chocrón
Dirección y adaptación: David Barrocal y Maite Pérez Astorga

SALA TIS (C/Primavera 11, Lavapiés)

Foto: Luis Alda

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